tiempo
Hace tiempo que no escribo, y es que siempre se me ocurren cosas cuando no me puedo poner a escribir, y encima, por si ya tuviese poco con mi autocensura, ahora me da vergüenza que alguien del trabajo se pueda enterar, en un momento dado, que tengo un blog, así qu eno sé qué poner, me da mucha pereza, y no quiero mirar ni el mail en el curro por si tengo un mail con comentarios (lo cual se pelea con la ilusión que me hace abrir el mail y leer un comentario)
Pues en eso estoy, en mis contradicciones, así que puede que no escriba en unos cuantos días más (pero no demasiados, que ya tengo ganas de sentarme un día con el tiempo para ponerme a leer y escribir durante muchas horas)
intentando dar marcha atrás
Acabo de recibir tu mensaje, es muy bonito, tierno y gracioso a la vez. Diría que me gustó, pero me dejó un regusto demasiado amargo; el mensaje podría haber sido más que bonito, podría haber sido perfecto, pero le fallaba la fecha.
Si ese mensaje me hubiese llegado en Julio, durante mis vacaciones, hubiese sido genial leerlo justo antes de irse a dormir, con la esperanza de soñar con él, contigo.
Si ese mensaje me hubiese llegado hace un par de meses lo hubiese atesorado para leerlo durante unos cuantos días cada vez que quisiese sonreír.
Si hubiese sido en Navidades me hubiese dado calor en las frías noches de la ciudad de mis padres.
¿Pero hoy? Hoy sólo ha podido darme pena, porque me ha demostrado que todas esas cosas que me hacían tanta ilusión y que nunca me habías dado, han dejado de hacérmela, han desaparecido, se han esfumado, tu mensaje ha llegado tarde.
Y me harán ilusión otros mensajes, otros correos, otros detalles, otros mimos y otros besos, pero ya no serán los tuyos.
No sé si es posible, desde este punto, dar marcha atrás hasta que me vuelvan a ilusionar los tuyos.
¿por qué te arriesgarías?
- Me he peleado mil veces por intentar conseguir algo que mejore mi vida, que la cambie, y ahora no sé si ha merecido la pena y no sé por dónde seguir, me indigno por las cosas que no me parecen bien, pero a veces creo que me he acomodado, que hay cosas que ya las acepto malas como son, y que no lucho lo suficiente, hay cosas que no salen, otras que sí... ¿Por qué arriesgarías tú tu vida? Y no me refiero a arriesgarla físicamente, sino a arriesgar la vida más o menos cómoda que tienes hoy, tu rutina, algo que te trastocase tu forma de vivir, que pudiese hacerte perder algo, ¿por qué te arriesgarías?
- Pues por la libertad, por la justicia, por los derechos de la gente, por la igualdad...
- Supongo que te refieres a la libertad de los pueblos, de los países, de la gente para elegir a su presidente, por ejemplo.
- Sí, claro.
- Eso es lo que te haría moverte para pelearte por algo, son las cosas que te parecen lo suficientemente dignas como para moverte por ellas.
- Sí.
- Es que creo que igual a veces hemos perdido las dimensiones, y me parece una pena. La gente quiere luchar por unos valores enormes que, aparte de que esas injusticias son las que más cuesta cambiar, y aparte de que al final es por las que menos luchas, porque en esta sociedad del bienestar parece que nos quedan lejos, le hacen no pararse a mirar si eso se puede aplicar a su pequeña vida. Si su libertad está impedida por los padres, la novia o el jefe. Si sus conocidos les piden cosas injustas, si la gente no le acepta como es.
Es muy bonito llenarse la boca con lo que uno lucharía por cambiar el mundo, pero como no está al alcance de la mano... y luego las cosas que sí lo están aceptarlas, no vaya a ser que si de verdad te arriesgas a pelear por algo pierdas otra cosa.
Yo he peleado por tener una vida independiente de la de mis padres, en algunas cosas lo he conseguido, en otras sólo me he llevado broncas e incomprensiones. He peleado por tener una vida sexual que ellos no me tenían que coartar, por tener unos estudios u otros, por vivir en una ciudad distinta, por tener mi independencia económica, o por tener un novio que no les gustase.
He pasado por 5 tipos de trabajo distintos para irme buscando la vida y ver que podía hacer cosas, en vez de quedarme tranquila y relajada en casa, viendo la tele.
He cambiado un par de veces de ciudad y me he ha hecho sentir sola algunas temporadas, pero he conocido lugares y sobre todo gente genial que han hecho que cualquier esfuerzo mereciese la pena.
Y veo que he conseguido una vida que me gusta, mucho, salvo por un detalle, que todas esas cosas por las que he luchado durante toda mi vida parecen insignificantes, no sólo cuando se comparan con esa libertad de los pueblos, esas Justicia e Igualdad con mayúsculas, sino sobre todo cuando veo que estando a tu lado, que no eres capaz de luchar por esas cosas "pequeñas" de tu vida que dices que te molestan tanto, que son las que realmente te podrían dar la felicidad, lo único que he conseguido es cortar tanto mi libertad que ahora sí que me planteo si mereció la pena tanto esfuerzo de adolescente para esto. Y lo peor es que sé que sí, que lo mereció, así que igual tengo que luchar todavía un poco más, a mis 26 años, para echar lastres.
mi propósito de año nuevo
Escribiendo y releyendo el post de ayer me di cuenta de cuál es mi propósito de año nuevo, lo que me hizo empezó por hacerme sentir bien, algo por lo que luchar, pero se convirtió pronto en una emoción negativa.
Mi propósito es tener momentos eléctricos, encontrar ocasiones que se conviertan en esas noches en las que el aire es más denso de lo normal, y la pregunta que me surgió fue ¿con quién? ¿quieres esas sensaciones con una persona en concreto? ¿con varias? ¿con alguien conocido? ¿desconocido?
Y la respuesta es que no tengo respuesta, no sé si las quiero con una persona concreta y conocida o con cualquier persona/s que pueda/n aparecer. Hasta hace sólo un par de días sí tenía respuesta a esas preguntas, y por supuestísimo no era Rafa.
A lo mejor, las encuentro en unos días, igual que he encontrado el propósito con 13 días de retraso, pero no estoy tan segura de querer encontrarlas, ¿y si no me gustan?.
conociendo a Rafa
Un día de navidades salí con Pin y Pon, unos amigos con los que sólo puedo quedar muy de cuando en cuando. Estábamos en un bar y cerca de nosotros, apoyado en la pared había un chico que me llamaba la atención. Al principio pensé que le conocía, y se lo pregunté a Pon, que quién era, y me dijo que era de su grupo, ahí me fijé y a su alrededor vi a otros amigos de ellos, pero no caí de cuándo le podía conocer, y seguí mirándole y cuando me devolvió la mirada con una sonrisa burlona me di cuenta. No le conocía de nada, simplemente me atraía, me daba mucho morbo, y por lo que me pareció ver yo a él también.
Cuando entramos al siguiente bar, aprovechando que estaba al lado mío y que me estaba mirando con ese mismo descaro burlón de antes, me presenté:
- Hola soy Estrella.
- Yo Rafa - y me plantó dos besos en la cara con los que senti una electricidad de la que casi ya ni me acordaba. Hace tanto tiempo que no me pasaba que alguien me tocase y me pusiese nerviosa, con el más mínimo roce.
Y decidí jugar, estuve jugando a ese juego toda la noche, yo le miraba, él me devolvía la mirada y me sonreía burlón, él me miraba, yo le devolvía la mirada y le sonreía chulita.
Y me encanto volver a sentir el morbo y esa conexión química, eléctrica, que se produce entre dos personas, y que pasa tan de vez en cuando.
A su novia no le debió de gustar tanto, porque se le acercó y a ella, aparte de no tener ganas, no pude ni presentarme. Además que yo estaba ocupada charlando con X, otro de los amigos de Pin y Pon.
Al despedirnos (su novia se quería ir, o eso dijo él), me dió los dos besos de rigor, con su sonrisa burlona mientras me decía: - ¿sabes que a X le molas?-
Y yo pensando por dentro: -a X lo mandaba a casa yo ahora mismo a que acompañase a tu novia para que te pudieses quedar tú-. Por supuesto no lo dije, cortada que es una, la sonrisa dejó de ser chulita para ser de circunstancias y seguí de fiesta con X y algunos amigos más.
me he emocionado
El otro día leí un artículo sobre el premio nadal, que se lo han dado a Maruja Torres, mi articulista favorita, y al empezar a leer la entrevista, donde habla de Terenci Moix y de Vázquez Montalbán me he emocionado, he sentido que se me saltaban las lágrimas por esa ternura que expresaba una mujer que admiro a dos de los escritores que he leído, y aunque uno de ellos "sólo" me haya amenizado historias e illuminado mi imaginación, el otro se convirtió mientras lo leía en uno de mis autores favoritos, fue el que me hizo pensar en el egoísmo razonado, el que mostró una de las lenguas (plumas) más afiladas que conozco, y me he enternecido, y me he emocionado, y se me ha puesto un nudo en la garganta y he tenido que contener las lágrimas para que no empezasen a deslizarse por mis mejillas y perdiese la pose de una chica independiente y fuerte, sola en una cafetería, fumándose un cigarro mientras lee el periódico.
"Solitude, je ne crois pas comme ils croient, je ne vive pas comme ils vivent, je n'aime pas comme ils aiment, je mourrai comme ils meurent" , Marguerite Yourcenar.
faltan ilusiones
Este año no he hecho propósitos de año nuevo, y eso es lo de menos, porque no los suelo hacer, yo los hago en septiembre, tras los exámenes, con el nuevo curso en mente, pero este año no los hice, me iba bien con lo que tenía, y sí que tenía un propósito en mente, aunque sin denominarlo tal. Fue el que finalmente no salió, yo me lo curré, pero él no, o no tanto (esto lo digo por hacerme ilusiones, no porque crea que algo sí se lo curró)
Y ahora con el año nuevo tampoco me he hecho ningún propósito, y me he dado cuenta de que aunque no los necesite sí que necesito ilusiones, algo que me motive para lo que viene, y no lo tengo, porque lo último salió mal, y he pedido que los Reyes me trajesen uno nuevo, pero me han comprado bisutería (¿para qué quiero yo bisutería?, ni aunque fuesen joyas, yo de eso casi no uso) y se han olvidado del regalo que les iba a salir gratis, del que estaba hecho de nubes, del que sí era necesario, de los que sí que uso, y así estoy yo ahora, intentado inventarme planes que me ilusionen, pero no los encuentro.
ya no te quiere
Te estás dando cuenta y estás entre dolorida y sorprendida, ya no te quiere, y crees que tú a él tampoco. Te preguntas porqué sigues con él y la única explicación que encuentras, aparte de que le quieres mucho, algo que te parece normal dado que estás con él y lo has estado durante un tiempo, es que la vida en pareja es muy cómoda socialmente, la más cómoda si acaso, y no es que vayas presumiendo de novio, ni que le tengas a todas horas en la boca, pero tampoco tienes que ir dando explicaciones de porqué dejaste al último, de que no te da miedo quedarte soltera, de que tienes sexo, ni aguantando miradas de pena que te repatean, porque tú no te das pena cuando no tienes novio.
Y sí, casi seguro que no te quiere, que no te desea, aunque esto último quieres pensar que no es verdad. Viéndolo ahora no estás siquiera segura de que al principio te desease, vale, al principio, cuando todavía no estabais juntos, o cuando empezasteis el rollo sí, pero no sabes si duró mucho más, no te acuerdas, y no quieres pararte a pensarlo.
Y lo peor no es eso, lo peor es que crees que tú tampoco le deseas ya, si por lo menos tú le deseases tendrías algún motivo para seguir luchando todas las mañanas, igual hasta eras capaz de encender su pasión, pero sin desearle tú...
¿O sí le deseas? Podría ser, igual sólo estás esperado a que su pasión encienda la tuya, pero ya sabes que él apasionado no es, no es tampoco de los que lucha por no perder lo que tiene, o por lo menos no sabe luchar bien.
Igual simplemente estás harta de que sólo se quede contigo hasta que folláis, y te da miedo follártelo por eso, porque sabes que después se va, y no quieres que se vaya, no quieres sólo su polla igual que no quieres sólo esas conversaciones con él, conversaciones que desde hace algún tiempo dejaron de ser maravillosas para ser simplemente insípidas. Le quieres a él, entero, como te parece que fue durante un breve lapso de tiempo, el mejor tiempo.
Igual por primera vez en tu vida estás sintiendo eso que dicen las mujeres, que los hombres sólo quieren el sexo, que cuando lo tienen desaparecen, que hay que escatimárselo, pero me estás oyendo decirte esto y te ríes, ¿por qué? Ah, claro, porque hasta dudas de que él te quiera para el sexo, más allá de un simple desahogo momentáneo que hacérselo él mismo es más monótono.
¿Y qué vas a hacer con todo esto que estás pensando y sintiéndo últimamente? ¿ignorarlo? ¿seguir escondiéndolo al mundo y a ti misma para ver si se desvanece y aparece de nuevo el amor y el deseo?
el mejor día de mi vida
Enjuto mojamuto, enjuto mojamuto, enjuto mojamuto, oeeeeeeeeee
Hoy ha sido el mejor día de mi vida, síiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!!!!!!!!!!!
Internéeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee
¿vienes a por mí? ¿quién te envía?
Al final la conexión vino sola, como se fue vino, pero esta experiencia me hizo valorar las cosas importantes de la vida:
Tener internet en casa es genial: Youtube, gmail, los blogs, tener tiempo para leer todos los que quiera en vez de hacerlo con la ventana pequeña en el curro y de uno en uno y no más de 10-15 minutos, mula, series en VO S o sin S, películas, música... internéeeeeee
P.D. Perdón por el post friki, pero vuelvo a tener interné, y tenía que celebrarlo.
vínculos emocionales sólidos
Creo que vivimos en una sociedad con mucho estrés y que eso afecta a nuestras relaciones personales. El hecho de que todo el mundo trabaje, haya pasado por varios trabajos, varias ciudades, haya vivido en unos cuantos barrios distintos, hace que conozcamos muchas cosas, mucha gente, pero pasajera y nos cueste asumir relaciones personales duraderas. No creemos en el amor eterno, hemos perdido de vista a un montón de amigos, no vemos mucho a un gran puñado de familiares, y eso se resiente en la forma en la que formamos nuestros vínculos emocionales.
Pues no, eso deben de ser pamplinas, porque resulta que hoy en día, con el mundo estresado en el que vivimos, con una competencia feroz en todos los ámbitos establecemos vínculos emocionales muy sólidos, lo que pasa es que yo no iba por el buen camino al imaginar con quién, y es que resulta que ese vínculo lo asentamos ¡con las marcas de cereales!
Lo leí el otro día en un artículo del periódico sobre la propaganda en época de crisis, sus truquillos para que no sustituyamos su producto por otro más barato y de parecida (o igual) calidad. Y el truco de una marca de cereales es que establezcamos vínculos emocionales sólidos con ellos.
Bueno, hombre, no me cuesta ya bastante pensar que estoy bien con Manuel en vez de darme a mi tendencia de que hay que acabar esto cuanto antes por una pequeña divergencia de opiniones. Y me cuesta intentar controlarme y pensar en que hay muchas cosas que están bien en lugar de hacer lo mío, tomar decisiones drásticas y rápidas en momentos como éstos, pero lo que no voy ni a intentar es mantenerme fiel a una marca, si con que lleve lo mismo que la de al lado prefiero la más barata.
Pero no sé porqué me da que por el mundo hay suelta gente que le va a ser fiel a sus Kellogs hasta la muerte, que al fin y al cabo de novio se puede cambiar cada dos por tres, pero tus cereales... y me acuerdo del "yo sin gaseosa no como", de cuando éramos pequeños, y del "me quedo con XXX detergente aunque me des tres del otro", y la propaganda es siempre la misma, el caso es querer más a tus marcas que a tus padres.
Que mundo tan loco éste.



