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sueño

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Sé que voy a parecer muy estúpida cuando acabéis de leer el post, por eso lo voy a explicar, porque estoy tan contenta y parezco tan tonta. Y es que hoy me he levantado de un humor genial porque he tenido un sueño increíble. Y eso es buena señal por dos motivos, en primer lugar porque me influye en el humor de mi jornada, y también porque eso significa que no estoy deprimida, pese a no estar estudiando bien, porque cuando lo estoy tengo unas pesadillas horribles.

Bueno, pues he soñado con Shane, la de The L word, he soñado  que tras muchas aventuras en mi sueño, al final acababa liándome con ella, y era increíble, como lo es en la serie. La verdad es que a veces me atrae el tipo de persona que parece inalcanzable, me resulta cómodo, porque como yo no quiero alcanzar a nadie, ni una relación estable, en la mayor parte de las épocas de mi vida suele ser algo que me parece muy muy atractivo, y muy muy divertido, estar con alguien sabiendo que ninguno de los dos espera nada más de eso, sino simplemente disfrutar ese momento.

Aquí dejo un vídeo, Shane es la que aparece con el pelo corto y las gafas, me encanta con gafas! Está mucho mejor que en la foto, y no me digáis que no está genial. Y me estoy todavía riendo de la canción del vídeo, creí que era una de Bruce Springsteen, y ni de coña, jajaja, no me la esperaba en ese idioma!

 

la televisión

Había una tira de Mafalda en la que ella quería tener una tele pero sus padres no se la querían comprar, y en el colegio se reían de ella por no tenerla, y llega un capítulo en que le dice su padre que no tener tele no es ser un bicho raro, y ella contesta que no, que es ser idiota.

Pues yo debo de ser muy idiota, porque no tengo televisión y porque encima no me da la gana de tenerla. He vivido ya 4 años sin televisor y no lo echaba para nada de menos, eso sí, el año del 11M me alegré de haberla tenido. Por lo demás sólo me ha servido para perder el tiempo.

Me gusta mucho leer el periódico y enterarme de cómo va el mundo, pese a que este año no lo haya hecho mucho, pero no me gusta mucho ver las noticias en la tele, para que me pongan 20 minutos de deportes, o de la vida de la folclórica a la que le toque ese año y no pueda saltarme esas páginas.

Reconozco que hay programas de la tele que me gustan, una minoría, pero alguno hay, pero también reconozco que, en general, la utilizo para llenar vacíos. Es un aparato que emite no se cuántas imágenes por segundo, en color y con sonido, con lo cual te impide pensar en nada más, en cuanto la ves te atontas, cuando yo la veía me enganchaba a ella, llegaba cansadísima de estudiar, o de currar, y la enchufaba para no pensar en nada, y me podía quedar allí horas, hasta que llegaba Crónicas Marcianas, que siempre me ha dado una vergüenza ajena increíble y me hacía sentir muy incómoda, hasta el punto de no poder seguir viéndolo, así que ése era el momento de apagarla e irme a la cama.

Resultado: me atontaba tanto que no me daba tiempo a repasar brevemente mi jornada, para hacer balance, de lo bueno y lo malo, lo que me había quedado sin hacer o mis planes para el día siguiente. Me enganchaba y me quedaba frente a ella más rato del que me hubiese gustado, con la consiguiente pérdida de horas de sueño y de tiempo de ocio.

La odio también porque mi hermana delante de la televisión es una persona sin vista, sin oído y sin cerebro, da igual lo que le tengas que decir porque no escucha. Pero sobre todo la odio porque la excusa que más me molesta un sábado, o incluso un domingo de cañas, es la de: " es que me iba a quedar viendo la tele, y me da una pereza salir..."

el peor enemigo de una mujer...

De pequeña yo nunca había oído esta frase, pero me hubiese encantado, porque estaba bastante de acuerdo con ella. No me llevaba muy bien con la gente de mi colegio, excepto con Ella, pero con las chicas era mucho peor, tenían mucha más maldad, mejor dicho, eran más complejas en su maldad, a un chico o le caías bien o mal, pero a una chica a la que caías mal podía venir un día a hablar contigo por el interés y dejarte totalmente descolocada, y un chico no hacía eso, o no te criticaba por la espalda, aunque sí que se metiese contigo. Me parecían más llanos ellos.

Creo que es porque las mujeres hemos desarrollado más la capacidad de leer en los gestos de los demás, y así siempre eran las primeras en calarme y hacerme daño, cuando los chicos vivían más tranquilos, en su mundillo, si hablabas con ellos y no eras desagradable no tenían nada contra ti, pero eso no pasaba con las chicas, que siempre le buscaban las cosquillas a todo.

Luego llegué a mi instituto, bastante pijo, me dí cuenta de lo falsa que era la gente, de lo mucho que les gustaba aparentar a todos, y volvían a ser las chicas las peores juezas de las que entrábamos nuevas. Y seguían sin convencerme mucho las chicas, prefiriendo los chicos para hacer amigos. Las chicas eran las más preocupadas en ser de las guays, a las chicas nos educan para aparentar, porque nuestra educación es mucho más estricta que la de los chicos, nos educan para vivir la vida dependiendo de cómo nos vayan a ver los demás.

Pero ya me he hecho mayor, ahora tengo unas amigas magníficas que no tienen nada de mala leche, que son intrínsecamente buenas, porque no se van a molestar lo más mínimo en hacerme nada malo. Porque si pecan de omisión es por olvido, porque no hay que buscarles la mala intención a lo que hacen porque no la hay.

Y ahora oigo esa frase, o oigo: "esas típicas cosas que os hacéis las chicas" refiriéndose a insultos velados, o sonreír a la cara para criticar a la espalda, y me enfado: "a ver, ¿me has visto alguna vez haciendo eso?, no, ¿no?, ¿y a alguna de mis amigas?" Ninguna hacemos cosas así, a veces nos hemos ganado el apodo de chicas raras, por la gente que se cree que hacer eso es lo normal entre nosotras. Si puede ser cierto que no soy la persona más normal del mundo, pese a que no me creo rara, pero supongo que en muchos aspectos no hago las cosas de la mayoría, no me quiero casar ni busco una pareja estable, no veo el diario de Patricia ni Crónicas Marcianas, de hecho ¡no tengo tele!, no escucho a Bisbal ni me gusta el reggeaton ni OT, sino que principalmente me gusta el rock antiguo, no soy heterosexual... Digamos que no pertenezco a las mayorías, pero eso no quiere decir que sea rara. A estas alturas de mi vida he encontrado muchas cosas que nunca hubiese imaginado de pequeña, que hay chicos muy sensibles, más que muchas chicas, que hay chicos de ir contando chismes a las espaldas de la gente, que hay infinidad de chicas que no lo hacen, que hay muchas chicas que esperan más de su vida que un buen marido con un buen sueldo, unos hijos y una casa de vacaciones...

Ahora creo que la mejor amiga de una mujer es otra mujer, casi cualquier chico es machista, sim plemente porque es algo contra lo que no ha tenido que luchar y no se ha planteado. Ahora las únicas personas a las que les puedo contar que nos educan de manera diferente, a nosotras para vivir la vida de los demás, a ellos para vivir la suya propia, es a las chicas, un chico da eso por supuesto, para él y para todo el mundo, porque la vida le ha venido más fácil, más a su medida.

Hoy siempre defiendo que la mejor amistad es la que hay entre mujeres, puedes salir de fiesta y saber que no te va a dejar tirada para irse a ligar sino que ha salido por estar contigo, que puedes llamarle y contar todo lo que se te ocurra, que tu amiga te va a a aguantar, puedes hablar de tus problemas sin ningún tipo de reparo y ella te va a comprender y ayudar, yo hoy por lo menos sé que puedo contar con ellas.

 

otra vez no, por favor

Una vez más al llegar los exámenes y la época de estudiar me pregunto qué hago yo donde estoy y cómo he llegado hasta aquí. Y por más que lo recuerdo todo con bastante exactitud no me acabo de explicar qué hago en esta carrera, cómo decidí entrar, cómo no la he dejado pese a las mil veces al día que tengo ganas de hacerlo, durante la época de exámenes.

Me vuelve a costar levantarme por las mañanas, pese a que no me consideraría del todo deprimida. Me cuesta horrores moverme hasta la mesa de estudio y sentarme a estudiar, pero quedarse mirando el ordenador, aunque no tenga nada que hacer en él y me esté aburriendo, me parece lo más maravilloso del mundo.

Me siento a estudiar, tras un esfuerzo sobrehumano, y si no fuese por la desgana y la vagancia que me acompaña en estos días, me habría levantado siempre en menos de 5 minutos.

Mirándolo por el lado bueno, hay algo que ya no me pasa, ya no pienso continuamente en que no me concentro, en que no me salen los ejercicios, en que soy tonta, en que voy a suspender, en que estoy desperdiciando los mejores años de mi vida estudiando algo que, aunque no me disguste, no me ilusiona, y me come por dentro. Pero hay una explicación fácil, no estoy tanto tiempo estudiando como para llegar a ese punto, si aguanto estudiando es porque me están saliendo los ejercicios, cuando no me salen mi fuerza de voluntad, ya inexistente, se evapora, y yo me levanto de la silla y me siento al ordenador.

¿por qué nos gusta alguien?

Hago repaso de la relación con mi ex para saber qué estuvo bien y qué estuvo mal y así poder desengancharle de mi memoria, y me encuentro con lo que ya sabía, con que nunca supe qué estaba bien y qué mal de esa relación, con que no había cosas que me encantasen ni cosas que me disgustasen sobremanera.

Sé que no era machista (ni racista ni homófobo) ni posesivo, dos de los defectos que más odio. Sé que no me encantaba el sexo con él, y no se podía mantener conversaciones interesantes de temas algo personales, dos de las características que más valoro.

Y vuelvo a ser consciente de que el amor no es lo que nos han vendido. El amor es cariño y amistad. El enamoramiento es un sentimiento loco que sólo soy capaz de sentir en determinadas épocas de mi vida, cuando estoy muy receptiva para las sensaciones, muy abierta a la gente, y tranquila mentalmente, pero preparada para dejar esa tranquilidad de lado al enamorarme.

Y el sexo, la atracción física, eso es química, son hormonas, son feromonas, no te puede atraer nadie de quien no te guste el olor, aunque no se sea consciente. Y en cambio, si el olor te gusta, vas a estar excitada sin saber porqué, sin tener motivos aparentes, como me pasaba a mí con él.

¿Y va a ser todo así de simple? ¿que sólo me gustase su olor y eso hiciese que yo tuviese una historia que duró un año? Pues no lo sé, pero no encuentro más motivos.

ganas de complicarse la vida

Me encuentro hablando con Salsa (más artículos sobre ella aquí: http://pideundeseo.blogia.com/2006/052601-frases-para-salir-huyendo.php#comentarios y aquí: http://pideundeseo.blogia.com/2006/060301--enamoradiza-o-dependiente-.php#comentarios ), mi amiga que ya se fue de aquí, y que enganchaba novio tras novio, a cual peor, por una cuestión de dependencia emocional que no se atrevía a reconocer y que justificaba con un: "si me coincide así y me gusta no puedo hacer nada"

Me habla de su último novio, un chaval aparentemente majete, al que no ve desde que se volvió a España. Me cuenta que el chico le ha confesado que le había mentido en muchas cosas, tipo trabajo, o dónde vivía, o estudios, incluyendo jaleos con mafias (que aquí hay muchas), pero que él quiere que se vayan a vivir juntos, y ella se está planteando venir aquí a verle.

Cuando el chico le confesó las mentiras lo dejaron, pero ella sigue diciendo que es la mejor persona que ha conocido en su vida y que no va a conocer a nadie igual. Ahora el chico la llama diciéndole que no la entiende, haciéndole chantaje emocional y pidiéndole que se vayan a vivir juntos y ella cae, se siente mal por no quererle, por haberlo dejado, porque él es bueno... Y está tentada de volver aquí a estar con él. No, no y no. No quiero que se venga y menos que se sienta mal por culpa de él, pero no sé cómo decirlo. Me da mucho miedo que una persona inteligente como ella, con un futuro brillante lo vaya a dejar para venirse aquí para estar con una persona que le miente, de la que no conoce nada, sólo lo que él le quiere contar y ya está visto que han sido sobre todo mentiras.

No sé qué decirle, le he dicho esto y parece que reconoce que no quiere venir, que no arregla nada, pero luego se siente culpable, y le justifica a él en todo lo que ha hecho, en todas las mentiras que ha contado, y en cambio se ve ella como mala, muy mala. Y el problema es que esto lo hace con todos sus novios. Y siempre se cree que no va a encontrar a nadie como su último novio, le haya hecho lo que le haya hecho.

No entiendo qué tipo de educación nos (le) han dado para justificar todo de todos los novios. Todas las frases tienen algún pobre, o algún si nosotras estuviésemos en su situación. Mira, yo no sé lo que haría, pero seguramente no mentirle a una persona que quiero que se venga a vivir conmigo.

Y siento por una parte que debería decirle algo y por otra que no me va a hacer caso, porque ya me conoce, y sabe que es diferente a mí, así que puede que mis soluciones no le convenzan, y además que cuando te dan un consejo quieres hacer justo lo contrario, y de verdad, es que no quiero que lo haga, no quiero que venga, sólo va a prolongar su sufrimiento porque no se va a ir a vivir con él (afortunadamente) y van a estar así dentro de un mes. Pero es que creo que esto lo debería de pensar ella sola, y no deberíamos de estar Peque y yo diciéndoselo. ¿alguien me puede dar algún consejo sobre qué debo hacer, dejarse que se apañe, que ya es mayorcita, o decirle algo cuando la pille de buenas?

un regalito

Como ya puedo poner vídeos (gracias a Coquí y a sus EQ) os voy a poner 2 de mis favoritos. El primero es de Bruce Springsteen, el rock es mi música favorita y como tal no podía faltar, la canción es también de mis favoritas, de un concierto de hace tiempo, pero es que el tío es increíble en concierto, todo un espectáculo que se lo recomiendo a cualquiera que el guste el rock.

El segundo es uno de mis recientes descubrimientos, hace como un año que lo descubrí y me tienen enganchada, Scissor Sisters, ya me diréis qué os parece.

 

hablando de amores

La verdad es que tras mi excepcional mes de mayo no he vuelto a ligar nada, pero ya he dicho que estoy tranquila y no me importa mucho. Lo que sí me importa es la relación que mantengo con las personas que me han gustado este año.

Con mi ex no tengo ninguna, me sigue sentando mal que se fuese con cosas mías sólo por fastidiar pese a las muchas bromas que he hecho con mis amigas para quitarle hierro al tema. Pero le sigo teniendo cariño, o algo así, todavía hay muchas cosas que me siguen recordando a él, todavía no he conseguido sacarle de mi realidad, aunque sí del día a día, y aunque ya no me guste nada, algo queda en el recuerdo.

Al chico con el que tuve una de las noches de sexo más maravillosas de mi vida le he vuelto a ver. Fue un encuentro curioso, porque nos reconocimos desde lejos y nos miramos con ilusión, pero ninguno intentó nada, y lo que es peor, creo que no me gusta, me hizo ilusión verle y recordarlo, pero como si para una noche estuviese genial pero se pudiese romper fácilmente si lo volvíamos a intentar, y ahí se quedó todo.

Con Greve, el que me decían que estaba con Otratía, me llevo bien, pese que al final era cierto que de vez en cuando se liaba con Otratía y de vez en cuando conmigo. Pero tengo un problema, hoy por hoy me gusta cuando le veo, pese a que no me acuerdo de él si no es así, pero no me atrae demasiado sexualmente. Puedo excitarme, pero es más por excitación mental, mía propia, que lo que me excito con él, no sé si me explico, pero me resulta raro, para excitarme yo sola me quedo con la masturbación, que quieras que no a estas alturas me conozco y me lo paso bien solita, así que no me hace demasiada ilusión estar con él, pese a que cuando le veo me apetece besarle.

Y para el final lo que más me ha preocupado, mi relación con Zaza, la chica por la que he estado loca este año. Cuando un amigo mío tuvo algunos problemillas con ella, malentendidos pero raros, me empecé a plantear cómo era ella. Y sólo llegué a la conclusión de que muy cría, pero no sabía muy bien porqué ni nada.

A día de hoy creo que no la voy a volver a ver en mi vida. Se ha marchado de aquí, para siempre, sin despedirse, ni en persona, ni siquiera con una llamada. Una amiga en común me cuenta que es que no ha tenido mucho tiempo últimamente, que es verdad que no ha salido nada, y que me aprecia un montón, que se le nota por cómo habla. Y puede que sí, pero creo que le gustaba sentir que me tenía detrás y por eso siempre tuve la sensación de que jugaba conmigo, pero que no se atrevía a nada más, no sé si porque yo no le gustaba o precisamente porque sí, pero creo que lo que de verdad le gustaba, más que las personas, era jugar con ellas, jugar a seducirse mutuamente, y basar las amistades en eso, y yo ya no tengo edad para jugar a eso con mis amigos, y menos con ella.

rabia

Yo antes tenía muy mala leche, y digo antes porque ya no la tengo. Se puede dejar de tener mala leche, no sé como pero se puede, igual que se puede dejar de ser una niña romántica, por eso digo lo de que creo que me estoy tranquilizando mucho últimamente.

Yo de pequeña siempre que lloraba era de rabia, puede que mezclada con algún otro sentimiento, pero era de rabia. Si me caía y me dolía además lloraba de rabia por lo vergonzoso de la caída. Si discutía mucho con mi madre lloraba, además de por pena, de la rabia que me daba ser una incomprendida. Si lloraba por el chico del que me enamoré, lloraba de rabia por no poder verle...

Eso todavía hoy me sigue pasando, hace poco estuve discutiendo con un revisor de tren porque nos quería cobrar de más, y nos acabó cobrando de más, y cuando dio por terminada la discusión y se dio la vuelta estuve a punto de llorar de nuevo de rabia. Pero ahora ya suelo llorar por otras cosas, de tristeza, de alegría, de dolor...

Cuando era pequeña sólo sabía llorar de rabia porque ése era el sentimiento que más a menudo tenía, cuando algo me salía mal no se podía hablar conmigo, porque estaba cabreada. Eso sí, yo avisaba, hoy mejor ni te me acerques porque estoy enfadada y voy a acabar discutiendo contigo y no quiero. Como la gente es así de generosa, todo el mundo intentaba descabrearte, cosa que era prácticamente imposible en mí, porque aún me daba más rabia que la gente intentase quitarle importancia al motivo de mi cabreo, y me enfadaba cada vez más.

Tiempo después, no sé exactamente porqué, dejé de lado mis cabreos por otras cosas que no tenían que ver con esa persona para hablar con ella. No sé exactamente cómo lo hice, ni qué fue lo que me acabó de empujar a ello, supongo que el no estar de acuerdo con esa situación y parecerme injusta, pero no sé cuál fue la gota que colmó el vaso. Sólo sé que si el cabreo era por otro lado intentaba no pensar en ello y me decía algo así como que ya lo pensaría luego, y que eso no era de la incumbencia de la persona con la que estaba en ese momento. Sí que recuerdo que al principio coincidió con una época en la que hablé mucho menos, algo raro en mí, que soy muy habladora, pero el no hablar de lo mío me dejaba tiempo para no indignarme y no discutir. Luego recuperé mi afán por hablar de todo y de nada, pero no he vuelto a pagar con alguien con quien no le toca un problema mío.

Sólo hay una excepción a lo que cuento: mis padres. Son las únicas personas capaces de cabrearme en 2 segundos y con las que tengo discusiones a voces (mi hermana también, pero con ella no pago nada que no sea sólo culpa de ella). Cada vez que me sacan el tema de mis estudios no me puedo controlar, me cabreo, porque lo hacen sabiendo que es mi punto débil, y encima me siento mal porque son ellos los que me los están pagando y que no obtengo lo que esperan de mí, y me cabreo, con lo cual me dan unos ataques de rabia increíbles. Esto sí que no sé cómo cambiarlo, y me temo que tendré que esperar a acabar la carrera para poder hacerlo.

EDITADO: he decidido poneros por qué he llorado hoy. Realmente me acabo de acordar de una cosa, pese a que no soy muy escrupulosa, y nunca me han dado miedo las películas de terror, no he sido nunca capaz de ver escenas de guerras sin llorar, y estas veces no era de rabia. Si había alguna en alguna peli tenía que cerrar los ojos. Hoy me he obligado a ver esto, que lo encontré en la página de Lucía Etxebarria sobre el Líbano, por llevar todo este año desconectada de las noticias, casi no había visto nada:

las revistas

Nunca he sido capaz de leerme una revista tipo SuperPop o Cosmopolitan a gusto. De pequeña me gustaba más leerlas, pero era porque mis padres no me dejaban, y mis amigas sí que se la podían comprar. En el fondo entendía a mis padres, porque cuando la leía me parecía un tanto estúpida, pero me daba rabia que no les pareciese bien que me la comprase. Algo más tarde, ya con mi paga, me compré alguna para poner recortes en mi habitación, y nunca me dijeron nada, yo sabía que la revista era algo estúpida, ellos sabían que yo lo sabía, y todos contentos, yo sólo hacía las cosas que una niña de 14 años hace.

Aún así nunca me gustaron, me sentí muy tonta leyéndolas, se dirigían a mí diciéndo "por fin llega esa película en la que vas a poder ver de nuevo a Leo y te vas a volver loca por él..." Vamos, a mí Leonardo di Caprio no me ha gustado nunca, todavía Brad Pitt o Angelina Jolie... Y no compré más.

Años más tarde leí una en un gimnasio, con un amigo, para comentar chorradas y reírnos, y me encontré con un artículo que más que hacerme reír me indignó totalmente. El artículo decía lo que me repetía constantemente una amiga mía, que yo, como iba de dura, no les iba a gustar a los chicos, que quieren una chica a la que proteger y cuidar, y que yo les asustaba. El artículo venía a decir que no podías actuar como si fueses independiente, que de vez en cuando le pidieses cosas a tu chico para que se sintiese útil, como coger una malete, en tono: "cari, porfa, cógeme la maleta, tú que estás tan cachas, que yo no puedo con ella". Y la verdad es que yo, aunque viajo mucho, y muchos de los viajes con maletas pesadas, no acostumbro a llevar ninguna que de verdad no pueda coger, sería un poco tonto por mi parte.

Una de las frases que más me marcó era que los hombres se sentían mal e inútiles si no les decíamos cosas así, porque pensaban: "entonces ¿para qué me necesita? ¿por dinero? no, ella gana más que yo, ¿por sexo? no, orgasmos se los puede proporcionar ella solita..."

Mi amigo no se podía creer lo que estaba leyendo, creía que era todo en tono irónico, pero yo, al saber que muchas de mis amigas también pensaban así, me estaba indignando sobremanera. Vamos, que eso de hacerle creer a tu novio que le necesitas para el sexo, porque no te masturbas, o que ganas menos que él, para que no sienta su orgullo de macho atacado, no me hace ninguna gracia.

Ahora me compro alguna si regalan algo que voy a utilizar y que me cuesta más en una tienda que comprar la revista, pero algunos artículos me revientan, aunque no he encontrado todavía ninguno que supere a ése.

Lo peor es que me he dado cuenta de que las revistas de este estilo para tíos son parecidas. Un compañero de piso de uno de mis ex la compraba, y alguna vez la leíamos y nos reíamos con ella. Y una vez me encontré un artículo casi igual de indignante, era un test para que midieses si tu novia era lo suficientemente buena. Tenía muchas respuestas posibles a cada pregunta y muchas puntuaban en negativo. Bueno, aparte de preguntar si te había dicho que te quería y si quería que conocieses a sus padres, lo cual estaba bien a partir de un tiempo y a partir de otro estaba tan mal que restaba (no me acuerdo cuál), te preguntaba si a tu novia le gustaba el sexo, incluso si le gustaba el sexo oral, o anal, si lo practicabais de forma habitual... La puntuación venía a ser la siguiente: Si a tu novia le gustaba el sexo era regular, si le gustaba mucho y era atrevida era mala, si sólo le gustaba contigo era buenísima. Vamos, que que le gustase el sexo anal estaba peor visto que que no le gustase pero que lo hiciese si el chico quería.

Y además hay que ser un poco tonto y engreído para creerse que a una persona liberada, atrevida, y sin complejos ni prejuicios sólo le gusta el sexo contigo, y con nadie más. No estoy diciendo que vaya a ser infiel, sólo que es normal que también le gustase el sexo con sus ex, o que le vaya a gustar con otras personas. Al final estamos volviendo a la misma historia de siempre, una santa en la cocina y una puta en la cama, pero ¿en la cama de quién?

Pues parece ser que de eso se trata, de disimular, de seducir (¿?), de que el chico con el que estás no sepa como eres, sino que le tengas engañado usando tus artimañas de mujer... Menos mal que, a pesar de todas estas revistas, sigue habiendo gente normal por el mundo, lo cual me parece bastante milagroso.

del amor, viendo el último suspiro

Ayer estuve viendo el último suspiro (Lost and delirious, en versión original) cuenta la historia de dos chicas que se enamoran en un internado, y cómo lo vive y reacciona cada una. Ése es el resumen corto, no podría contar más sin fastidiaros la peli. Me ha encantado como expresaba los sentimientos de cada una, y me he encontrado dándole vueltas a cómo ha cambiado mi concepto del amor.

Ya he contado muchas veces que yo era muy romántica de pequeña, que me encantaban las historias de amor, las canciones pastel y todo ese tipo de cosas. Mi idea del amor era la convencional, la que nos intentan contar los cuentos, la del chica que encuentra chico, se enamora, y lo dejan los dos todo para vivir el amor y la vida juntos, idea que hoy por hoy no me convence lo más mínimo.

La primera vez que me enamoré ni siquiera fui capaz de darme cuenta, porque resultó que me enamoré de una chica, algo para lo que nadie me había preparado. Era la persona que yo más quería, tenía por ella una especie de adoración, creo que parecida a la que ella tenía conmigo. Me ha hecho sentir de todo, amor, celos, nostalgia, rabia, dolor, cariño, amistad... Lo que tuvimos fue precioso, y me alegro de que lo que tengamos ahora también lo sera. Pero tuvieron que pasar muchos años hasta que fui consciente de que me gustasen las mujeres, y algún tiempo para que me plantease que la ilusión que me hacía volver a recuperar el contacto con ella no era sólo por amistad, y todavía algún otro en empezar a recordar lo que yo sentía de pequeña por ella, identificándolo, esta vez sí, correctamente.

Me enamoré después de otro chico, que se marchó de mi ciudad, y al que tardé dos años en volver a ver (me lo encontré de casualidad), con el que tuve el corazón realmente desgarrado, todo lo desgarrado que se pueda tener. Yo seguía siendo muy pequeña, y seguía creyendo en ese amor romántico, y lo sentí, pero nadie se lo quiso creer, todo el mundo despreciaba lo que yo sentía porque me creía muy pequeña para sentir algo tan grande, sólo tuve una amiga que me apoyase en esa época en la que lloraba todas las mañanas, todas las noches, y muchísimas tardes pensando en él y en lo que había perdido. Mi amiga no entendía (y ya no sé si lo entenderá alguna vez), pero veía por lo que yo estaba pasando, no sabía que decirme, ni cómo ayudarme, pero ahí estuvo, y siempre pude llorar con ella, que es mejor que llorar sola.

Aquí me empecé a controlar mis sentimientos, intenté volverme fría y calculadora, pero la música que escuchaba me traicionaba, todas las canciones de amor que se pudiesen escuchar era la música que yo tenía, era lo que me hacía sentirme viva, por lo que yo había vivido pese a estar rompiéndome en mil pedazos todos los días, cada vez que yo lloraba.

Con el tiempo esto se fue pasando, tras un año llorando empezaron a llegar días donde lloraba sin ganas, hasta que llegó un día que no lloré, y lo mejor, que ni siquiera fui consciente de que no había llorado. Años más tarde dejé de escuchar esa música porque para triste ya estaba la vida, y la última vez que me recuerdo llorando por esta historia fue en primero de carrera, escuchando la canción Recuerdo de Ismael Serrano, me censuré al pobre Ismael y no he vuelto a llorar por eso.

Después me volvi a enamorar, de mi GranAmor, con el que la vida era relativamente fácil, por lo menos no tan exaltada como yo la había vivido antes. Me enamoré de una manera más madura, más consciente de lo que éramos, lo que pretendíamos ser y cómo lo conseguíamos. Pero me desenamoré, y encontré la respuesta a la pregunta de mi vida, si el amor se evapora, y era afirmativa. Volví a las depresiones, y a llorar, pero ya no era lo mismo, yo ya no era la adolescente romántica que vivía a medio camino entre los libros de Dumas y las canciones de Maná, por mucho que me sigan gustando ambos.

Poco tiempo más tarde recuperé a Ismael Serrano, al que le añadí Silvio Rodríguez, y aunque haya canciones que me parezcan tristes no lloro escuchándoles, porque están llenas de vida y llenas de ideales, pero esto es otra historia para otro día.

Y así soy ahora, no me controlo para sentir, pero ya no me veo capaz de grandes emociones en mi sentimientos, no descarto volverme a enamorar, pero sospecho que ya no será como ninguna de las veces anteriores, ni tan inocente, ni tan romántico, ni tan ideal. Me hace gracia la gente que cuando le comento que no creo en el amor (en el que nos han contado, está claro que en el amor eterno pero que caduca en un año sí que creo) me contesta "ya verás cuando te enamores, yo antes era así", y lo único que me sale es mirar a esa persona con una sonrisa condescendiente pensando: qué poco me conoces para ser capaz de pensar que nunca he estado enamorada, yo, que hubiese dado la vida por mis tres amores, y mil cosas por otros mil amantes. Pero debe de ser que me he hecho mayor y la gente se tranquiliza al madurar, y yo me he calmado, pero no me lo creo, no me veo tranquila, simplemente tengo la sensación de que en este terreno he vivido muchas emociones, y aunque estoy segura de que me quedan muchas por vivir, ninguna va a ser ya por primera vez.

otra vez hablando de feminidad

Una de las amigas que se ha venido conmigo aquí de vacaciones sólo se ha traído sandalias o zapatos de tacón, aquí, a un país donde llueve mucho, y donde vamos a estar haciendo turismo. Yo cada vez que me veo en una situación así saco mis chirucas, un par de zapatillas de deporte, y si acaso, algún zapato, o bota para salir, y si es en verano llevaría unas sandalias o unas chanclas para el día que no vayamos a andar mucho, o para el que haga mucho calor.

El resto de las que estábamos aquí le tomamos el pelo y la respuesta que ella dio es que había traído cosas femeninas, para estar guapa. La conversación se acabó aquí, porque nadie quiso contestar, porque a ninguna más se le había ocurrido traerse tacones, y mucho menos no traerse zapatillas de deporte, pero ayer, sin ella, volvimos a hablar sobre algo parecido, de otra de mis amigas, Miniña. Miniña dice que entiende lo de sentirse femenina, lo de sentirse mujer, que un novio que tuvo se sintió así. Que nunca antes, ni nunca después le ha pasado, pero que con él se sentía femenina, que era porque le gustaba arreglarse para él, porque le gustaron cosas que no le gustaban antes, como follar estando ella debajo, y que al gustarle se sentía femenina. Pero es que yo, con todos los chicos con los que me he acostado he follado al menos un rato yo encima, y sé que a la mayoría (al resto es que no lo sé) les gustaba estar debajo, y no creo que se sintiesen femeninos por ello, ni menos masculinos tampoco.

Para mí el ponerme de vez en cuando tacones porque me parezcan bonitos (pero sólo para muy de vez en cuando, porque lo que no me parecen es cómodos), o que me apetezca pintarme para salir no me hace sentir femenina, ni más mujer, pero es que no me siento femenina, ni masculina, me siento yo.

Y soy incapaz de sentirme mejor por llevar tacones, ni siquiera me siento más seductora o guapa que cuando no los llevo, simplemente de vez en cuando me apetece ponérmelos porque me parecen bonitos, pero eso no quiere decir que cuando vaya con vaqueros y zapatillas de deporte no me sienta igual de seductora. Y soy incapaz de sentirme más o menos masculina por gustarme follar encima y no disfrutar mucho por estar debajo, que en concreto la postura del misionero me resulte incómoda porque no me da mucho placer, no logra activar mis zonas erógenas. Creo que me debí de perder alguna vez Barrio Sésamo, el día que Coco enseñó lo que era masculino y femenino.

ser o no ser... una guarra

Tengo una amiga que se parece a Samantha Jones, la de sexo en Nueva York, por la cantidad de personas con la que se ha acostado, se ha acostado con más que años tiene, y teniendo en cuenta la edad a la que empezó a follar (algo temprana, pero no escandalosa) ha follado en menos de la mitad de años de vida, cuadriplicando lo que hemos follado el resto del grupo.

Para mí esto no tiene nada de sorprendente (bueno, un poquito), ni de criticable, ni nada, me parece perfecto, si se lo parece a ella, lo que no me parece perfecto es que depués de estar hablando de este tipo de temas (sexo), y contarnos su número de tíos, se sienta obligada a decir: "pero yo no soy una guarra", estoy de acuerdo, no es una guarra, pero es que para mí no lo es nadie.

¿Por qué alguien se siente obligado a dar ese tipo de explicaciones? La chica en concreto no hace nada que me parezca criticable, no se va detrás de los que les gustan a sus amigas, y si en alguna ocasión ha coincidido (el tío en cuestión les gusta a dos al mismo tiempo) ella ha salido del juego, no sale con nadie por fastidiar a otra persona, no miente a ninguno con los que está, si quiere salir con alguien sale, si no no... Vamos, que para mí, en este tema, es una santa. Follar con quien te apetece no te convierte en guarra, ni en nada, si acaso en promiscua, pero ¿cómo se mide la promiscuidad? ¿quién pone una cifra que mida si eres promiscuo o no? ¿acostarte con más de una persona por año? ¿y si un año te gustan dos personas? ¿acostarte con más de 5 toda tu vida? ¿o de 10? ¿o de 10749?

Para mí la respuesta no es clara, pero sí que tengo claro que no me parece mal lo que haga la gente, y si acaso, menos incluso lo que hagan mis amigas, y teniendo en cuenta que ninguna somos nada santas (en este tema) ¿por qué nos iba a tener que parecer mal con cuántos se haya acostado ella? No me va a parecer mal por envidia porque yo me he acostado con quien he querido y con quien no, no, y además no daría un duro por acostarme con casi ninguno de sus rollos, aunque hay a quien le encantan, pero a mí el rollo madurito (15 años mayor que yo), trajeado, con canas y pinta de chulo pijo no me pone nada. Tampoco me parece mal por inmoral, no me parece inmoral tener sexo con quien quieres, entre dos personas adultas y maduras, y que conocen las dos las consecuencias, así que ¿dónde está el problema?

Pues creo que el problema está en ella, o en los cuentos que le contaros de pequeña, porque ¿por qué una persona que aparentemente es tan liberal como ella se siente obligada a dar ese tipo de explicaciones? ¿por qué se obliga a contarnos que todos le han gustado, o que con ninguno se acostó la primera noche? ¿o que con ninguno fue un rollo de una noche, sino que fue de varias? ¿por qué este interés desmedido, en el siglo 21 de tener que obligarse a cumplir ciertas normas que ella se pone para no creerse que es una guarra? ¿por qué hay mujeres liberales y maduras que le tienen un miedo atroz a ese adjetivo machista?

vacaciones terminadas, pero no es grave

Se han acabado mis días de vacaciones en España, me quedan unos pequeños días en el extranjero, ya que mis amigas se vienen conmigo, a ese país que ya no es tan extranjero para mí, y me tocará ponerme a currar de nuevo. Sé que va a ser difícil adaptarse de nuevo a esa vida, cuando con la española estaba ahora mismo muy a gusto, pero también creí que iba a ser duro volver a España y encontrarme con mis "anteriores amigos" y tratar de que siguiesen estando ahí, pero ahora me parece que ha sido fácil, que estaban ahí, que no hubo que intentar nada, simplemente llamar, quedar y hablar con ellos.

Y me doy cuenta que he aprendido a relativizar las cosas, que me sigo indignando por las injusticias, que soy capaz de discutir cuando considero que mis ideales están siendo atacados, pero también soy capaz de ser tranquila, de no frustrarme por no conseguir todo, porque soy consciente de que mi "todo" es muy amplio, de ser feliz y seguirme ilusionando con las pequeñas cosas, e incluso tengo una capacidad mayor para ser feliz, porque no pido peras al olmo.

Sabía que este año iba a ser difícil, pero también maravilloso, y ahora veo que no ha sido tan complejo, ni tan fácil, y que no ha sido excepcional, ni malo, pero que he sido muy feliz, que no me ha salido todo perfecto, ni desastroso, sé que (quitando unos días) no he ligado mucho, pero tampoco ha sido el año del desamor, sé que no he hecho maravillas en mis estudios, pero que estoy muy orgullosa de lo que he hecho, pero lo que más me importa de todo es que he conocido a gente genial, que a pesar de que se dice que después no vas a volver a ver a nadie a una persona ya la he visto, y con unas cuantas me escribo por el mail, y a pesar de eso, no he perdido a mis amigos de España, va a ser que la vida es bella.

conociendo gente

Ayer para mí fue un día muy curioso, principalmente porque tuve una especie de cita a ciegas, quedé con una de las personas de la bollosfera para tomar un café, que se convirtió en una cerveza, y luego en otra, y en otras muchas más hasta que llegué a casa a las 3 de la mañana, afónica de haber fumado, bebido y hablado tanto, y consciente de que por mucho que me guste presumir de que estoy muy entrenada a beber cerveza este año, si no he cenado pero he bebido mucho puedo acabar "un pelín" borrachilla, y tener algo de resaca el día siguiente, algo que espero que no le pasase a ella porque hoy tenía que currar.

Dejando la bebida aparte, me ha resultado muy, muy curioso porque nunca había conocido a nadie por internet hasta que me empecé a meter en los blogs este año, y es la primera persona que conozco en persona después de haber hablado con ella por messenger un par de veces. Además por una parte tenía un poquito de miedo, porque eso suponía salir de mi anonimato, impuesto para poder escribir sobre lo que siento sin pensar en quién lo va a leer, pero me llevé una sorpresa muy agradable, y me encontré con una chica encantadora y majísima con la que hablé de muchísimos temas, y me encantó oir las cosas que me estaba contando. La conversación se prolongó horas y no me costó nada contarle cosas personales como las que puedo contar en mi blog.

Siempre pensé que podía ser curioso y estar bien lo de conocerla así, pero me lo he pasado mucho mejor de lo que jamás me hubiese dejado imaginar, me ha encantado la experiencia y por mi parte intentaré volver a quedar con ella cuando me vuelva definitivamente a Madrid.

los amigos

Creo que este año he conocido a un montón de gente que ha merecido la pena, y creo que muchas de esas personas las he conocido gracias a ser un año un poco especial, en el extranjero, en el que la gente se junta con el primero que hable su idioma.

A mi mejor amiga de allí la conocí el primer día que llegué, y aunque no me cayó mal no sé porqué no me gustó. Luego nos empezamos a llevar mejor y a vernos más y pensé que la había conocido y me estaba haciendo amiga de ella sólo por la situación, que en cualquier otro sitio probablemente no nos hubiésemos juntado, y así, a pesar de no encantarme, me fui haciendo amiga de ella, sin darle más vueltas. Hace ya un tiempo que pienso que es de las mejores personas que conozco, y hace poco me di cuenta de lo que pensaba al principio de ella, y me di cuenta de que menos mal que nos hemos conocido así, que hubiese sido una pena que no lo hubiésemos hecho.

Y me planteo cómo la gente con la que nos juntamos, la mayor parte de las veces, es por casualidad, porque las circunstancias nos unen, y la de gente que habrá por el mundo, o por la ciudad, o incluso por mi universidad, con la que no he coincidido y serían unas personas maravillosas, o con las que he coincidido pero no me han convencido, y nunca ha pasado de allí.

Y veo que muchos de mis amigos lo son porque salían con mi grupo, o porque eran amigos de un amigo, y es gente con la que me llevo bien, a la que cuento mi vida cuando estamos juntos, pero sé que no tenemos mucho en común, o que no me gusta del todo su forma de ser, y aunque me alegro de ser capaz de llevarme bien con todo tipo de gente, aunque no sea como yo, a veces me da pena pensar en el tiempo que "pierdo" estando con esas personas en vez de dedicarme a conocer gente nueva.

Por ejemplo este año me he dado cuenta, estando lejos, de lo poco que les importo a muchas personas, gente que no contesta un mail ni aunque haga un año que no me ve, gente (en teoría ésta es una de mi grupo de amigas) que no mueve ni el dedo meñique por verme a mi vuelta, igual que no lo movió cuando me fui, otra "amiga" que para lo único que me ha escrito es para quedar conmigo en venir a verme (leyendo entre líneas, para poder irse a hacer turismo teniendo el alojamiento gratis). También sé que tengo un montón de amigos que sí se han preocupado por mí, que me han venido a ver por verme, y que al desembarcar del avión ya tenía un mensaje diciéndome si podía quedar para comer.

Y me doy cuenta de que me alegro mucho más por los que sí han estado aquí de lo que me entristezco por los que no, es como si hubiese ya gente de la que me esperase esas cosas, y me da pena seguir estando y saliendo a menudo con esas personas sabiendo como son, porque luego un día, como ya me ha pasado, me encontraré con una sorpresa grave y desagradable, y me preguntaré cómo he sido tan tonta de no haberlo previsto antes y haber hecho algo para cambiarlo.

de vuelta de vacaciones

Ya estoy de nuevo en Madrid, aguantando el calor, y el que al escribir sobre el teclado, si poso las manos, me quemo. Ya me he puesto al día con vuestros blogs, me ha encantado leer un montón de cosillas y he visto que Burzum nos ha abandonado... :(

Por mi parte he estado haciendo un poco de balance sobre lo que ha sido este año, aunque yo estas cosas no las suelo hacer antes de Septiembre, que es cuando empieza el año nuevo para mí, cuando me hago nuevos propósitos y todas esas cosas, pero me he permitido hacerlo ahora ya que este año fuera ha sido un poco excepcional, y, aunque no se ha acabado, lo que queda ya no va a ser igual.

Y me encuentro con que es el año que menos he ligado, que menos gente me ha gustado, y que yo siempre me he considerado una persona super sexual, que todo el mundo me parecía sexualmente atractivo, aunque luego muchas de esas personas no me gustasen, y nunca habría intentado nada con ellas, debo de estar dejando de serlo. He tenido varios grupos de amigos con los que me lo he pasado genial, pero ligar he ligado poco, y no me duele mucho, sorprendente pero cierto.

He comprobado que el límite de una semana con mis padres se podría convertir en una teoría del universo, porque no falla, una semana con ellos y empiezan las discusiones con cualquier tontería. Esta vez les ha dado por meterse con mi ropa y con que si he engordado, ¡pues si he engordado ya bastante tengo como para que encima me toquen las narices! Desde el primer día hasta el último no pasaba un día sin que me criticasen algo de lo que me ponía, no hacían más que decirme que si ese pantalón o esa camiseta me marcaban barriga, y cuando yo les decía que pasaba de eso, que no me iba a comprar un burka, sino que iba a seguir poniéndome mi ropa, y al que le molestase mirarme peor para él. Y lo grave es que mi madre me decía lo orgullosa que estaba de que yo pasase de si estoy gorda o no, y de lo que ellos me dijesen ¿pues si estás orgullosa de que eso no me quite el sueño porqué lo intentas? La última fue cuando ayer fui a la piscina con ellos, una piscina de gente bastante pija, todo hay que decirlo, y yo llevaba puestos unos pantalones cortos, y viene mi madre a decirme que es que allí (en su ciudad) nadie se ponía pantalones cortos, ¿y a mí qué?

Además tengo unas amigas geniales que, cuando me vuelva a la que ha sido mi casa este año, y lo va a ser todavía unos meses, ¡se van a venir conmigo! Se me va a hacer raro estar allí con ellas, y sin la gente que sí que ha estado este año allí, pero creo que va a ser genial, ya iré contando.

De momento por hoy lo dejo, pero intentaré volver a escribir todos los días.

deprisa

sólo tengo 5 minutos, así que sólo puedo contar que ya estoy en Madrid, que estoy muy contenta, que me he alegrado mucho de ver a algunos de mis amigos, aunque hay otros a los que todavía no he podido ver.

Que me da pena haberme vuelto y dejado a mi gente allí, pero aquí sigo teniendo a mi gente, también.

Que pese a toda la ilusión que me ha hecho verles a todos tengo que confesar (sé que voy a parecer terriblemente materialista) que lo que más ganas tenía de ver era mi ropa, la que no he podido llevarme este año, la que hace un año que no me pongo. Sé que suena absurdo, y me lo parece, pero me pasaba eso, supongo que era una especie de mecanismo de autodefensa del tipo "no pienses en nadie, no vaya a ser que no le puedas ver y te deprimas, no pongas esperanzas en nadie y limítate a esperar verles"...

Resumiendo, que estoy contenta, que me gusta la gente que me rodea, y que echaré de menos a la que me rodeó este año pasado.

¡Feliz semana del orgullo a todos!

mi madre

Sé que me meto mucho con mis padres, que les critico muchas cosas, sobre todo a mi madre, pero también sé que nadie les enseñó a hacerlo mejor, y también a la que más cariño tengo es a mi madre.

No tuvo una vida demasiado fácil, para esa época, estudió, lo cual está genial, y se puso a trabajar joven, y aunque tuvo varios novios, no tenía ninguno serio, y mi abuela le echaba la bronca diciéndole que no se iba a casar, que por haber estudiado una carrera nadie la iba a querer para casarse con ella. Apareció mi padre, y se casó con él con 30 años, para su época es todo un reto.

Además mi madre siguió trabajando, aún después de tenernos a mi hermana y a mí, y encima trabajaba fuera de la ciudad, con lo cual nos veía relativamente poco (pero mucho en comparación con esoso padres que llegan a las 10 de la noche y ponen a sus hijos delante del televisor para que no les molesten en su rato de descanso) Mi madre nos quiere mucho, y nunca se va a perdonar el no haber estado con nosotras cuando éramos pequeñas, cuando, al contrario, yo estoy orgullosísima de que ella trabajase, y aún así pasase mucho tiempo con nosotras, yo de pequeña la adoraba.

Pero ella se sentía culpable, y no se le puede decir nada, porque se va a sentir mal y piensa que le criticas todo lo que hace, sólo porque ella sí se lo critica. Una de las veces que se puso en plan víctima no me queréis me criticáis todo, me salió decirle que necesitaba un psicólogo porque estaba paranoica, y creo que, sin querer, acerté.

Pero mi madre es muy exigente, y todo lo que se exigió ella nos lo quiere exigir a los demás, tenemos que ser las niñas perfectas, y mi hermana hace ya mucho tiempo que pasa de nuestra familia, por un oído le entra y otro le sale, que diríamos, pero yo no puedo. Quiero reconocer el esfuerzo que mi madre ha hecho, pero tampoco quiero que me ahogue con sus comentarios, y en vez de pasar prefiero llevarle la contraria.

Mi madre, por culpa de su madre, que era mucho peor, tiene que tener el control de todo, hay que vivir de acuerdo a sus reglas, el problema es que es muy difícil, porque a ella la educaron con la dictadura, en el machismo más feroz, y aunque se rebelase, y sea una persona muy liberal, en el fondo se sigue creyendo en lo que le enseñaron, aunque sea consciente de que no era lo correcto, pero lo del fondo tira, así que no es una persona nada consecuente.

Y yo no me puedo poner camisetas escotadas, ni faldas cortas, ni ser promiscua, ni no querer casarme y no tener hijos, ni querer marchar de la ciudad y no estar con ella todos los días, ni gustarme estar sola, ni tener amigas, ni dejar de contarle las cosas aunque no las vaya a entender.

Les estoy muy agradecida a mis padres por todas las cosas que me han enseñado, porque aunque cuando éramos pequeñas no teníamos mucho dinero, y no íbamos mucho de vacaciones, mis padres nos hacían salir todo lo posible, para enseñarnos cosas, para que apreciásemos la naturaleza, pero también la arquitectura. Para que nos gustase la cultura, los libros, el teatro, las películas. Nos apuntaron a todas las clases que quisimos, pintura, cerámica, idiomas, música, teatro, a campamentos y a deportes... me enseñaron a adorar la lectura, y me despertaba los fines de semana con música clásica a todo volumen en mi casa. No nos mandaban hacer casi nada de casa, estábamos mucho tiempo fuera en clases, y luego teníamos que jugar en la calle o que estudiar si teníamos algo que hacer.

Pero a mi hermana no consiguieron inculcarle la mayoría de esas cosas, no sé porqué. Lo peor es que no tiene conciencia de grupo, no es capaz de hacer nada por nadie en mi casa, y tampoco tiene unas grandes inquietudes, si no es por ver la tele sin que se le pueda ni dirigir la palabra, o jugar al ordenador. No sé si fue porque estuvieron menos con ella, al ser la pequeña, si porque yo no conseguí enseñárselo tampoco, que era algo más mayor e igual debería haberlo hecho, o si fueron mis abuelos los que nos cuidaron de pequeña, que la mimaron demasiadoy no le inculcaron ningún tipo de deber para con los demás, o qué, pero mi hermana se ha convertido en una persona totalmente egoísta y manipuladora.

Pero mis padres ni quieren verlo, no pueden asumir que una hija no les salió como querían, y la excusan en todo. Conmigo tampoco pueden asumir que no salí como querían, no soy perfecta, pero como eso es lo que ellos quieren para mí, no hacen más que recordarme cada poco mis defectos, para que los mejore, como dicen ellos, y soy bajita, o me sobran kilos, o tengo las piernas cortas, como comentan de vez en cuando con pena, y soy la ingeniera, la que no aprueba todo, a la que toman el pelo si hace alguna tontería, porque ¡menuda ingeniera! y soy la insensible porque no haya estado con un chico mucho tiempo nunca, y soy la loca porque me apetezca moverme por el mundo, y ser independiente, pese a que todas esas cosas me las enseñasen ellos.

Y aunque les reconozca todas esas cosas que me enseñaron, de las que estoy agradecidísima, nunca podré decirles algunas de las que hicieron, o están haciendo mal, porque se van a poner a la defensiva, porque lo hacen por mi bien y no les comprendo, y así no podrán ser nunca mis mejores amigos, como ellos pretenden.

mi infancia

La verdad es que ayer escribí deprisa, porque estaba contenta y tampoco quería pasarme mucho rato delante del ordenador y no me expliqué muy bien, pero veo que lo fundamental se entendió, que soy muy feliz, y hoy voy a escribir porqué puse lo del karma, o lo de mi infancia.

Yo siempre me he considerado una persona feliz, quitando en esas épocas de depresión que he tenido, soy una persona feliz, aun con todas las cosas que me han pasado, y por eso pienso que la felicidad es más un optimismo interior que hay personas que tienen y otras a las que les cuesta más.

Yo de pequeña era una niña bastante acomplejada, era la empollona de la clase, pese a que nunca tocaba un libro de estudio fuera del horario escolar, los deberes me daba tiempo a hacerlos en clase, y lo que había que estudiar lo leía antes de salir de allí, o al llegar al día siguiente y se me había quedado. Ahora ya no puedo hacer nada parecido, es por eso por lo que me siento tan mal conmigo misma en mi carrera, porque me siento muy tonta, porque no estaba acostumbrada a tener que currarme algo tantísimo.

Pues era la empollona de la clase, la que tenía gafas, a la que se le daba mal el deporte, lo cual era mentira, no se me daba mal y siempre me ha gustado hacerlo, pero eran casi los únicos profesores que me tenían manía y a los únicos a los que no me sentía capaz de enfrentarme para demostrarles que no era así. Ese era mi problema, que había muchas de las que no me veía capaz, y tardé mucho tiempo en darme cuenta de que la mayoría no eran así, era algo que me habían metido en la cabeza sin ser cierto.

Por ejemplo, siempre he pensado que era una persona totalmente incapaz de tener relaciones sociales con normalidad, me daba vergüenza hasta pedir algo en una tienda, me daba vergüenza hablar pensando que iba a decir algo mal, ¿pero qué se puede decir mal?, ¿me das un kilo de tomates se puede decir de manera tan incorrecta como para tener vergüenza de preguntarlo? Pues yo la tenía, ya se habían reído de mí muchas veces sin haber dicho nada raro. Estaba acostumbrada a ser la persona con la que se metiesen los demás, y ahora en cambio soy la típica persona que siempre se dirige a los camareros, muchas de mis amigas casi no se atreven, o a preguntarle algo a alguien por la calle si no encuentro el sitio al que quiero ir, o que no tengo reparos en pararle los pies a alguien que me está tocando las narices. Pero el problema es que si te convences de algo, si te quedas con un complejo, al final actúas con tanta timidez y miedo que se convierte en real.

Pero por otra parte tenía una personalidad fuerte, por ejemplo siempre me parecieron muy estúpidas las historias de chicas hablando de tonterías chicos, o de lo bueno que estaba Leonardo di Caprio (¡pero cómo va a estar bueno, con la carita de niño mimado que tiene!), o que al llegar a los 12 años ya de lo único que se preocupaban era de que les gustase algún chico, creyéndose mayores, y yo seguía jugando con mis legos tan tranquila, ignorando sus comentarios, sabiendo que lo otro tampoco me llenaba, aunque me hubiese encantado que me gustase un chico y salir con él, no estaba yo para ponerles ojitos a ninguno de los chicos que conocía. Antes me creía infantil, ahora veo que era cierta madurez de no hacer las cosas porque los demás las hacen, para estar en el grupito. De hecho sigo siendo así, las conversaciones del "jo, tía, no me hace caso, qué hago" nunca me han parecido muy interesantes y ahora seguiría escogiendo jugar al lego, que me parece el mejor juego del mundo, que estar metida en una de ellas.

La verdad es que el problema fue que me metieron en un papel que no era totalmente el mío, pero del que yo no quise salir, en parte porque me daba vergüenza y me lo creía, y por otra parte porque había algo de verdad, porque lo convertí en verdad. Mi forma de defenderme era despreciarles a ellos como me hacían a mí, y creo que había parte de sentimiento de superioridad y de envidia por las dos partes, ellos me envidiaban por no necesitar estudiar para tener buenas notas, y me despreciaban por empollona autista, yo les despreciaba por no valorar la inteligencia o la cultura, y les envidiaba por sus muchos amigos. Ahora no desprecio a nadie, pero tampoco tengo necesidad, no me siento atacada ni acomplejada por ninguna cosa de ésas.

A pesar de todo yo la tenía a Ella, a mi mejor amiga, a la mejor amiga que se pueda tener, porque aunque ella estaba más integrada en la clase que yo, de hecho lo estaba totalmente, seguía siendo mi mejor amiga sin dudarlo.

Pero siempre he arrastrado ese lastre, el de creerme mala para las relaciones sociales, el patito feo que no va a gustar a nadie, la persona que queda mal en un grupo, igual por eso me cuesta hacer amigos el primer día que llego a un sitio. Pero lo bueno de haberme movido tanto es que el día que llegué a un sitio en el que nadie me conocía empecé a construirme mi propia personalidad, más verdadera que la anterior, y así fue mi instituto, no era la persona más integrada, pero no era la rara. Ayudó el que fuese un instituto privado donde se valoraban mucho las notas y sólo se despreciaba al empollón si se portaba mal con los demás, algo que yo nunca he hecho, y me fue bien. De hecho, en mi instituto la gente más admirada eran los empollones, y aunque yo tampoco estaba en ese grupo, tampoco estaba en el de "gente para reírse". También fue la época en que comencé a ligar, y, en contra de mis creencias, no me iba mal, de hecho ligaba bastante.

Y al llegar a Madrid, conociéndome cada vez más, y liberándome de mis vidas anteriores, no tuve demasiados problemas para hacer amigos, ya nunca me marcó ningún estigma especial, y así soy ahora, no soy la persona más agradable dulce y encantadora del mundo, pero no caigo mal. Nunca ha habido nadie a quien le haya hecho daño aposta, y así ahora el karma me puede recompensar por mis años de complejos, a los que no sé si habrá puesto el tiempo en su sitio es a los que se rieron de mí sólo por ser diferente, a los que me hicieron tener que inventarme mi propio mundo de sueños en el que vivir, pero hoy por hoy ya me da igual, el saber superarlo me ha hecho más fuerte.