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03/01/2007

Un año más

Un año más, Mecano 

 

Un año más, parece que estás obligado a hacerte de nuevo todos esos propósitos que, este año sí, vas a cumplir. La verdad es que yo prefiero hacerlos en Septiembre, que es cuando empieza para mí el año, las navidades son sólo una época para intentar estudiar, porque tienes los exámenes a la vuelta de la esquina, sin conseguirlo, porque ahí tienes a tu familia recordándote que es navidad, que todo el mundo es feliz, que hay vacaciones, y qué mejor para celebrarlo que recurrir al consumismo.

Pues no, éste año los hago en Enero, que me lo recomendó la psicóloga a la que finalmente fui.

Empiezo haciendo repaso, y me quedo contenta, este año ha tenido cosas malas, pero estoy muy contenta con las buenas, al principio fuera de Madrid, haciendo un montón de turismo, he conocido un montón de lugares nuevos, las leyes del karma me regalaron una sesión de sexo increíble, vinieron mis amigas a verme, aprobé casi todo. Después, al volver a Madrid, veo que sigo teniendo a mis mejores amigos, que sigo teniendo ahí también a los nuevos, y que, encima, conozco a un montón de chicas geniales. Parece que no se puede pedir más, pero ahí es donde se juntan el repaso con los buenos propósitos, las cosas en las que me ha ido mal, ésas que me voy a proponer cambiar, son ¿sorprendentemente? las mismas que el año pasado:

-         Dejar de fumar, aunque ahora tengo un montón de buenas razones nuevas que no voy a desoír, y he empezado, de nuevo hoy, pero ahora sí que voy en serio, ahora sí que lo quiero dejar, y lo voy a conseguir, entre otras muchas cosas para ejercitar esa fuerza de voluntad que perdí hace ya unos años, y para recuperar la confianza en mí misma, para saber que puedo conseguir cosas que me proponga en vez de enviarme directamente al fracaso, y estoy necesitadísima de esto para mi segundo propósito.

-         Estudiar, no agobiarme haciéndolo, no remolonear al ponerme, no autoboicotearme diciéndome que no voy a aprobar y que no me servirá de nada estudiar, y no hundirme si finalmente suspendo.

-         Lo siguiente es empezar a llevarme mejor con mis padres, creo que, a estas alturas y visto lo visto, la solución pasa por asumir que no me van a entender en casi nada de lo que haga y simplemente hacer oídos sordos cuando me están dando “consejos” que no he pedido, y haciéndome “favores” que no he querido y contestar con una sonrisa. El pequeño conveniente está en que para eso hace falta un autocontrol que me temo que no he alcanzado…

-         Y por último, entenderme con mi hermana, es decir, aplicar el punto anterior de nuevo sumándole el acordarme de que mi hermana (ya) no es mi amiga, es mi hermana, y repitiéndome que no me voy a morir por vivir en condiciones ligeramente menos higiénicas, pero sí si acumulo demasiado mal humor, así que para que ni me escuche no me voy a poner a gritar.

No debería de ser difícil de cumplir, sólo son 2 propósitos disfrazados en 4 pero llevo ya con ellos unos añitos, quiero pensar cosas más difíciles he cambiado y hay que intentarlo, cada vez con más fuerzas, hasta que se llegue por lo menos al punto en el que esto no me haga infeliz, ignorarlo no da resultado, porque no consigo ignorarlo, así que a luchar contra ello. Aunque no he empezado muy bien, de todas las navidades sólo haya conseguido estudiar un día, y el resto del tiempo he estado demasiado nerviosa de estar en casa y de tener que ponerme a estudiar igual, pero esto tiene que cambiar.

Miércoles, 03 de Enero de 2007 19:22 Autor: Estrella Fugaz. #. Tema: reflexiones Hay 9 comentarios.

07/01/2007

adiós al tabaco y a otras cosas

Tengo, Pastora

Sí, he dejado de fumar, claro que el año pasado también lo dejé y volví 15 días más tarde, pero esta vez es distinto, lo he dejado. He salido un montón, con gente fumadora, y no quiero fumar, no voy a negar que una calada me apetece a veces, pero un cigarro ni de bromas, así que parece que con un propósito voy bien.

Lo llevo peor con mis padres, he acabado histérica, no sabemos vivir juntos ya, ¿Por qué hay gente que parece que es más feliz siendo infeliz y enfadándose por todo? No lo sé, pero he llegado a la conclusión de que no voy a ser yo quien les quite su manera de ser felices…

El problema es cuando me fastidian a mí, estoy harta de discusiones absurdas, de acabar gritando, cuando yo odio discutir y no creo que mucha gente me haya visto dándole voces a alguien (que no sea de mi casa). No he sido capaz de sentarme a estudiar casi nada, y menos dentro de casa, he estado demasiado nerviosa permanentemente.

Quería haber salido del armario con mis padres estas navidades pero al final decidí que no. Quería haberlo hecho porque tengo ganas de contárselo y voy a acabar explotando en el peor momento, pero estas fechas son demasiado malas, a poco mal que se lo tomen voy a pasar un mes de enero horrible y fastidiarme los exámenes, y de eso sí que paso. No quería contárselo antes de estar en serio con alguien para no tener que darles explicaciones de con quién me enrollo o me acuesto sin estar saliendo, pero paso, si no lo van a entender igual ya les contaré lo que me apetezca en ese momento. Y es que, hoy en la comida, mi madre, sabiendo que no tengo instinto maternal y que siempre he dicho (y lo pienso seriamente) que no quiero tener hijos, ha empezado a decir que los homosexuales, como no tienen hijos, son una lacra para la sociedad. Por supuesto que me ha sentado fatal, vamos hombre, una lacra para la sociedad, pero si encima mi madre está a favor de la adopción por parte de homosexuales, si en mi familia lo estamos todos. Me temo que lo dice más por mí que por lo que piense o no de los gays, así que no sé cómo tomármelo, por supuesto que he discutido, creo que lo que más me fastidia es que mi madre critique mi forma de pensar con cualquier excusa absurda, como meterse con los homosexuales, pero todavía estoy que no sé cómo tomármelo.

Creo que lo mejor es no pensarlo, mañana será otro día y ya no tendré que escuchar, constantemente, sus críticas hacia mi persona.

Domingo, 07 de Enero de 2007 23:42 Autor: Estrella Fugaz. #. Tema: momentos intensos Hay 5 comentarios.

09/01/2007

te gustará saber que te pude olvidar

20 de Abril, Celtas Cortos

¡Hola!

Te estarás preguntando que cuánto tiempo, ¿verdad? La verdad es que sí, que es un poco raro que te esté escribiendo esta carta, aunque supongo que tu amigo te avisó de que hace poco le pedí tu dirección en un arrebato, y hoy, en otro arrebato, no he podido evitar escribirte esto y enviártelo.

Espero que si por lo que sea no te gusta recibir esta carta que la olvides y me perdones, la verdad es que no tengo ninguna intención de molestarte, pero a veces, cuando estoy melancólica y me pongo a recordar todas las cosas que pudieron haber sido y no fueron de mi vida, me acuerdo de ti. Me acabo de dar cuenta que hace casi 10 años que nos conocimos, sí, 10 años, cómo pasa el tiempo, ¿verdad? Dios mío, qué pequeña era yo y lo recuerdo como si todas esas cosas me hubiesen pasado ayer, cuando te conocí en la discoteca creyendo que eras una reencarnación del tío del que enamoré, cuando me pediste bailar, cuando me preguntaste la edad que tenía (por eso ahora, al darme cuenta de la mía, me lo he dado de que han pasado 10 años), cuando me fui a casa en taxi y le dije a mi amiga que si te volvía a ver me podría enamorar de ti, pero, pese a que te volví a ver no tuvimos tiempo suficiente.

Me acuerdo de cuando te encontré en esa otra discoteca, a la que yo no iba nunca ni tú tampoco pero coincidimos, de volver a bailar contigo, de conocer a tus amigos. De la tercera vez, cuando por fin nos liamos, en las escaleras, ¿te acuerdas? En las de enfrente a donde nos conocimos. No sabíamos para qué lado ir cada uno al darnos el primer beso. Me acuerdo de estar sentada contigo, de que me acariciabas la mano y el brazo (ahora me encanta que me acaricien el brazo)

De la siguiente vez, cuando te fui a saludar dándote dos besos, queriéndote dar uno bien dado y como nos lo dimos sin tardar mucho. Y de la siguiente, cuando yo tenía el pelo lleno de trenzas y tú estabas muy borracho.

Me acuerdo de que lo siguiente que supe de ti fue por carta, sería como la segunda o la tercera carta que nos escribíamos. El otro día estuve intentando releerlas pero no pude empezar la segunda porque, sólo con la primera, ya tenía los ojos llenos de lágrimas. En ésta me decías que te ibas, que no te habías atrevido a decírmelo, pero que te ibas de la ciudad. Y yo veía llorando cómo se repetía la historia con el tío del que me había enamorado, al que tanto te parecías, en la misma fecha, en un 11 de septiembre, fecha clave, a la que me empeño en recordar por vosotros, y no por lo que los medios de comunicación pretenden.

Me acuerdo de todas las siguientes veces que nos vimos, cada vez más espaciadas en el tiempo, como las cartas que nos escribíamos. Me acuerdo como ninguna vez más nada volvió a salirnos bien, pero es que nos habían salido tan bien las primeras…

Me acuerdo que cuando fui a vivir a la residencia universitaria me dejaste un mensaje en el contestador y lo escuché mil veces durante los 3 días que tardó en borrarse. No recuerdo cómo era, ni porqué. Sólo sé que después me compré una grabadora, no quería que me volviese a pasar, pero el tuyo ya fue irrecuperable, y no hubo más.

Pero aún hoy a veces me acuerdo de ti, y me pregunto cómo estarás, con María, supongo, con esa chica con la que sospecho muy mucho que te fuiste a vivir hace años, pero nunca me atreví a preguntarlo.

Y a veces, reinventando el pasado, imagino que la sexta vez que nos vimos volvimos a estar juntos, como tanto deseábamos pero no nos atrevimos, como cuando fuiste a buscarme a mi casa y estuvimos dando vueltas por el parque estábamos juntos.

Y otras, reinventando el futuro, imagino que al pasar en tren por tu ciudad bajo a verte, y que te llamo a ese teléfono móvil que tengo tuyo desde hace años (menos de 10, pero no consigo recordar cuándo me lo diste), o al fijo que he encontrado tuyo en las páginas blancas, en uno de esos ataques de nostalgia. Pero sé que no me voy a atrever, igual que tú no te atreves cuando pasas por Madrid.

No nos vamos a atrever por si no nos gustamos, pero, por lo menos yo, no me voy a atrever, sobre todo, por si resulta que nos seguimos gustando. Me da mucho miedo pensarlo, ¿Qué hacer con estas vidas nuestras ahora que se han separado hace ya tanto tiempo?

Como no sé responder a esa pregunta voy a dejar aquí la carta. Un beso, sólo quería que supieses que me sigo acordando de ti.

Donde quiera que estés

te gustará saber

que te pude olvidar y no he querido.

Que por fría que sea mi noche triste,

no echo al fuego ni uno solo

de los besos que me diste.
Martes, 09 de Enero de 2007 16:49 Autor: Estrella Fugaz. #. Tema: cuentos y fantasías Hay 12 comentarios.

12/01/2007

decisiones

 

Summer of 69, Bryan Adams 

En la vida hay tantas cosas por decidir, desde la ropa a ponerse, pasando por maquillaje sí, maquillaje no, o si quieres salir con alguien o prefieres estar sola, o si vas a coger ese guante que te ha lanzado tu madre y te vas a poner a discutir o lo vas a ignorar, hasta llegar a qué carrera escoger.

Yo siempre digo que no me arrepiento de (casi) nada, no porque no me equivoque nunca, que lo hago, y muchas veces, sino porque cuando tomo una decisión, y luego veo que era la errónea y debería de haber tomado otra, recuerdo porqué decidí eso y tenía mis motivos, así que sé que, de dar marcha atrás el tiempo y poder volver a decidir (sin conocer el futuro, claro), seguiría escogiendo lo mismo, porque tenía mis motivos.

Pero hay dos cosas con las que no, el novio celoso a quien tenía que haber dejado desde el principio y no lo hice porque todo el mundo me decía lo muuuuucho que me quería en vez de decirme que lo muuucho que me acosaba, y la carrera que estoy haciendo.

La primera decisión no estuvo tan mal (sí, sí lo estuvo, pero antes muerta que reconocer que parte de la culpa de no seguir con el chico de la carta anterior fue mía, es mejor culpar al destino, que, al fin y al cabo, su parte de culpa también tenía), yo necesitaba salir con alguien así en esos momentos para poder volver a mi vida de rollos desenfrenados con más ganas, pero sabiendo más. Me jodió en muchas cosas mi vida, pero ahora sé que gilipollas así no me voy a volver a encontrar, lo cual no deja de ser un gran avance.

La segunda fue un error, del principio al final, y el mayor error es que ni siquiera fue mi decisión. Yo quería estudiar psicología pero mis padres son de los que piensan que las carreras de ciencias y técnicas son las más útiles y las que más dinero te van a dar, y cometieron el error de pensar que si eras inteligente era la carrera que debías escoger. Como a mí se me daban bien las matemáticas y las físicas (aunque también se me diesen bien la historia, la literatura y cualquier lengua o idioma) tenía que estudiar una ingeniería. Aprovecharon una de mis fantasías de pequeña, deformándola, para convencerme de que era lo que yo quería hacer. Me dijeron que en otras carreras no había trabajo, y yo, como siempre estaba oyendo hablar del paro por la televisión, me lo creí.

Cuando 3 años más tarde empezaba a estar destrozada y quise irme de la carrera no me dejaron. Cuando dije que la ilusión de mi vida, puestos a hacerse ilusiones, no tenía nada que ver con la tecnologían ni la ciencia, no era ganar un nobel, sino estar en un sillón de la RAE y ser escritora, y no me gustaba lo que estaba estudiando, me dijeron que yo vivía en un mundo imaginario por culpa de haber leído mucho, y nunca se pararon a pensar que si yo seguí su consejo y escogí esta carrera fue porque me animaron a creer en el mundo imaginario en que yo vivía, no con 20 años, sino con 10.

De mi carrera me gustan muchas cosas, pero igual que me gusta saberme la historia de un país cualquiera, o saber más de literatura, y mucho menos que aprender idiomas o leer cualquier artículo de psicología. Mi problema fue que me gustaban muchas cosas, entre ellas las matemáticas y la física, algo a lo que mi carrera, finalmente, no se parece demasiado.

Supongo que soy lo que se define como "una persona de ciencias" mirándolo todo con el lado de la lógica, hasta los idiomas los aprendo mirándolos así, como nos dijo ayer la profesora de alemán a unos cuantos, pero estudiando esto me falta una pierna, la de las letras.

Los motivos por los que me quedaba en mi escuela, aparte de por no pelear demasiado con mis padres, fueron el no dar mi brazo a torcer y reconocer que me había salido mal, que no valía, que no era tan inteligente como pretendía, y también que, realmente, mis dos primeros años, me había ido muy bien en una carrera en la que el 50% abandonaba.

Pero en mi quinto año, tras llevar 4 días llorando sin parar, me fui a casa de mis padres y no me presenté a un examen. Les dije que me iba, que dejaba mi carrera, que estaba harta, que si el único motivo que tenía para seguir era el orgullo pues me lo tragaba. Lo aceptaron, no sin un poco de dificultad, pero con mucha menos de la que yo esperaba. También llevaban muchos años viéndome mal y yo ya llevaba un montón de enfermedades psicosomáticas.

Dejé mi carrera y me puse a trabajar mientras miraba las opciones para hacer lo que yo de verdad quería hacer, psicología, pero preferí dejarlo de lado ya que no quería juntarme con gente que estuviese entrando a la universidad con ilusiones estando yo tan quemada y sintiéndome tan mayor. Decidí que aprovechando que tenía aprobado el primer ciclo de mi carrera me metería a un ciclo superior, al de Traducción e Interpretación, y me encantaba sólo la idea de pensarlo.

Pero me ofrecieron la oportunidad de estudiar un año de mi carrera fuera de España, me lo pensé y escogí irme, practicar idiomas pero fuera de aquí, seguir por mi orgullo pero sin pisar mi escuela, y no sé si hice bien, pero no estoy descontenta (pero estoy segura de que habíendola dejado tampoco lo estaría)

Ahora tengo miedo de no saber quitarme este estrés de encima tras llevar 5 años viviendo con él. Y sobre todo, tengo miedo de no atreverme a empezar otra carrera cuando acabe ésta, de conformarme así sabiendo que ésta no me llena, no me ha llenado, y casi seguro que no me llenará nunca. La gente me decía que igual me arrepentía si la dejaba, que igual me quedaba el gusanillo de no haberla acabado, ahora tengo el gusanillo de no haber empezado otra, de haber sido cobarde, y tengo miedo de seguir siendo cobarde y no empezarla nunca.

Desgraciadamente, siempre nos quedará algún miedo, y siempre habrá alguna cosa que no podremos hacer y alguna en la que nos equivocaremos, pero continuar cometiendo el error es peor aún, siempre se está a tiempo de cambiar la vida, si de verdad se quiere, sólo hace falta echarle valor, y no pensar que el siguiente camino va a ser de rosas sin espinas.

Viernes, 12 de Enero de 2007 13:11 Autor: Estrella Fugaz. #. Tema: reflexiones Hay 9 comentarios.

13/01/2007

Malena

Es mi libro favorito, no había visto la película porque me parecía que no podía entrar todo el libro en ella, y yo del libro no quitaría una sola palabra, pero he conocido a una chica que también tenía el de Malena como su libro favorito y me ha dejado la película y tengo que reconocer que no me ha decepcionado… porque no esperaba gran cosa de ella.

Me gusta la actriz elegida para Malena, Ariadna Gil, tiene carácter, pero si no hubiese leído el libro me hubiese parecido Fernando un chulo y Agustín otro. A mí me gustan los chulos, en el sentido que me gusta la gente segura, la gente que sabe lo que hace, y por qué lo hace, porque quiere. Que no necesitan ponerse excusas ni más límites que los del respeto al prójimo, pero que no pasan por el qué dirán ni por el qué pasará luego, luego… ya veremos, de momento disfrutamos de lo que tenemos. Me encanta el Agustín del libro, el de la película es un pasota. Odio al Santiago del libro, el de la película no es tan pasivo ni tan “sensible”.

En la película Magda no es nadie, ni el abuelo tampoco, ni su padre, ni siquiera aparece el tío Tomás, ni la abuela roja, en la película no se entiende porqué Malena es como es, ni porqué quiere a Reina de esa manera, ni siquiera se aprecia bien cómo es Reina, aparte de un poco falsa.

En la película faltan muchas de las traiciones de Reina,  los argumentos de Reina que convencen a Malena de dejar a Agustín, los que hacen que Malena se convenza para querer a Santiago, los que hacen que siga adelante con su embarazo, falta la complicidad con Fernando, falta que Reina es la niña perfecta, la hija perfecta, la nieta perfecta, mientras que Malena es todo lo contrario, faltan los motivos por los que Malena no quiere ser una niña, por los que cree que sería mejor que fuese un niño.

Yo no veo en la película que Malena sea una mujer fuerte, sólo veo que es ingenua y caprichosa, no veo que Fernando quiera a Malena, ni que Malena esté orgullosa de haber querido a alguien como él, un chulo. Ni siquiera intuyo que su familia está marcada, además de por la sangre de Rodrigo, por las “santas” como su abuela materna.

Y lo más importante de todo, no veo a Malena enamorada, no la veo como alguien desgarrado que no entiende porqué alguien la desprecia así si la quería, sólo veo a alguien de quien se han aprovechado y le han fastidiado su amor de verano.

No me atrevo a decir si la película es mala o buena, porque ya he leído el libro y he entendido y sobreentendido demasiadas cosas, lo único que sé es que el libro es demasiado bueno y complejo como para que se pueda hacer una película con su resumen.  

 

- Llevo muchos años con Germán, no es una relación convencional, pero es… perfecta en muchas cosas. Él hace su vida y yo la mía, pero tenemos un territorio común, un lugar donde hablar, donde contarnos las cosas que pensamos, que sentimos. Estoy enamorada de él, Malena, es la primera vez que me pasa desde que soy adulta. Nos entendemos tan bien que cuando hacemos el amor ni siquiera necesitamos las palabras…

- Deja de decir cursiladas, Reina, por favor.

- ¡no son cursiladas! – chillaba más fuerte de lo que yo había llegado a hacerlo antes, y ya no lloraba, porque mi comentario la había puesto furiosa.- ¡es la verdad! Lo que pasa es que tú no lo entiendes porque nunca has tenido un rollo con un tío así.

- Sensible- dije, con una sonrisa de circunstancias, como si presintiera que ella nunca querría captar mi ironía.

- ¡sí!- gritó ella- Exactamente eso. ¡Sensible!

-  no… - asentí, haciendo los cuernos con la mano derecha y buscando desesperadamente algo de madera que no tuviera patas-. Nunca me he liado con un tío sensible, ni falta que hace…

Tuve que levantarme (…) y sólo después de haber sentido que las yemas de los dedos empezaban a desgastárseme de tanto frotarla terminé de explicarme.

- Bastante tengo con haberme casado con uno. 

Santiago había escogido esa misma palabra, sensible, para definirse a sí mismo al final del más tortuoso y doliente de loe monólogos que jamás me dedicara, cuando una noche se negó a esperar el final del último acto, y apagó la luz, y me dio la espalda.

- Malena, yo… no sé como explicártelo pero me molesta mucho… No, no quería decir eso, no me molesta sino que me preocupa, me preocupa mucho esta costumbre tuya de no… terminar al mismo tiempo que yo. Ya me imagino que no lo haces aposta, pero creo que  todo saldría mejor si pusieras algo… algo más de tu parte, no sé, quiero decir que esto, verte así, es muy descorazonador para mí, no me siento bien, y ya sé que no es culpar mía, ni tuya, todo eso, pero… al principio era distinto, ¿no? Llegábamos a la vez muchas veces, yo… Yo soy un hombre, Malena, una persona sensible pero también un hombre, y todo esto es muy dolorosos para mí.

Cuando terminó, mi cuerpo pesaba tanto como si mis venas estuvieran rellenas de plomo fundido, un metal mate, sin brillo, que hubiera disuelto mi sangre al principio, mientras aún era un torrente de fuego fangoso y grisáceo, para enfriarse luego, muy despacio, en mi interior. Sentí que estaba horadando el colchón, hundiéndome en su detestable blandura, los muelles aplastados, comprimidos, triturados por mi peso, pero me levanté sin dificultad, y caminé con naturalidad hasta el baño, abrí la puerta, me senté sobre la tapa del retrete, apoyé los codos en las rodillas y me asombré de no experimentar ninguna vergüenza, como si hasta el plazo para la vergüenza hubiera expirado ya. Entonces calculé que Fernando habría cumplido treinta años, e intenté imaginármelo, imaginar su vida, cómo iría vestido, dónde trabajaría, qué moto conduciría, cómo follaría su mujer ahora, en Berlín, sabía que vivía allí, por fin hacía aviones, que estaba casado y que tenía una hija, pensaba en él muchas veces, para convencerme de que él también pensaba en mí, de que tenía que pensar en mí de vez en cuando, y me sentaba bien aquella fantasía, pero aquella noche, encerrada en el baño, intenté convencerme deque seguramente Fernando no sería ahora muy distinto de Santiago, o de Ernesto, de la mayoría de los tíos que yo conocía, los hombres con los que me relacionaba en el trabajo, mis alumnos, los amigos de mi marido y los maridos de mis amigas, mucho manso, como le había oído anunciar a sus acompañantes una cuarentona lustrosa, guapa de cara, con la que me había tropezado un par de meses antes en la puerta de un bar, si queréis entramos, pero no hay nada que hacer, miradlos, todos mansos.

Me di cuenta de que había empezado a llorar porque los ojos me picaban. Por mucho que me esforzara en imaginarlo, sabía que Fernando nunca sería un manso, y  por eso las lágrimas resbalaban obedientes, acariciando con un gesto tibio mi barbilla. En aquél instante sospeché que tal vez era una privilegiada, que llorar por un hombre como Fernando era un privilegio, y me sentí orgullosa de mi dolor, contemplé con soberbia mis heridas, toda la sangre que había derramado para seguir teniendo el cuerpo lleno de sangre, y ya no compadecí más a mi madre, ni volví a compadecerme más a mí misma. A cambio, mientras Reina me hablaba de la calidad de los hombres sensibles, me compadecí profundamente de ella, como no lo había hecho desde que ambas habíamos dejado de ser  niñas.

(...) Entonces comprendí que el sexo no es mas que la patria, la belleza o la estatura. Puro accidente.

(…)  sólo entonces descubrí que ser una mujer es tener piel de mujer, dos cromosomas X y la capacidad de concebir y alimentar a las crías que engendra el macho de la especia. Y nada más, porque todo lo demás es cultura. 

Almudena Grandes, Malena es un nombre de tango,  fábula, tusquets, pág 392-394. 

Sábado, 13 de Enero de 2007 19:08 Autor: Estrella Fugaz. #. Tema: libros, música, cine... arte Hay 8 comentarios.

16/01/2007

tipos de personas

She's my man, Scissors Sisters

A lo largo de mi vida, tras haber vivido en distintos ambientes creo que se podría catalogar a las personas en tres tipos, las simples, las complicadas (que no significa complejas o variadas) y las interesantes, que son las variadas, con inquietudes y que saben tomar decisiones. 

El típico ejemplo de simple es el tío macho que ve fútbol, bebe cerveza y sólo piensa en sexo (cuando no está viendo el fúlbol), en un sexo que va a durar dos minutos porque ¿para qué hace falta más?

La típica persona complicada es la chica que nunca dice lo que quiere, que no sabe lo que quiere y en caso de saberlo lo oculta para que nadie piense, por ejemplo, que necesita sexo. El típico ejemplo es cuando un tío del instituto está detrás de una chica del instituto a la que este chico le parece "mono", "majo", "bueno"... pero le gusta otro, ella sabe que lo tiene detrás y le gusta saber eso, y de hecho lo va a guardar en reserva por si el primero no se decide, es decir, la que no se decide es ella pero siempre dirá que es que no quiere nada serio y no quiere hacerle daño a ese chico tan "majo" aunque se lie con él de vez en cuando. Esto con 15 años tiene un pase, eres joven e inexperto, pero hay gente que lo sigue haciendo después creyendo que nadie se va a dar cuenta de la verdad y gente que no se la da ni siquiera después de esa edad.

Que haya puesto estos ejemplos por géneros no quiere decir nada, ni los chicos son tan simples como les gusta decir a las chicas, ni las chicas son tan complicadas como les gusta decir a los que quieren salir con ellas.

El ejemplo de chica simple es aquella que sólo vive para saber qué es lo que se lleva esta temporada y para preocuparse de que su novio "la respete" no intentando acostarse con ella antes de una tener una relación seria.

El típico ejemplo de chico complicado es el del que está enamorado pero no lo va a decir y va a hacer todo lo posible que no se note dando una de cal y una de arena y fastidiando una relación si hace falta con su indecisión.

La gente que a mí me gusta es la que no me da (demasiados) problemas, es decir, la que no va a hacer una relación complicada, y la que no va a caer en estereotipos tipo: a los chicos machos les gusta el fútbol, a todas las chicas femeninas la moda.

Me gusta la gente interesante, con inquietudes, que toma decisiones más allá de si se compra el marca o el as o la cosmopolitan o la marie claire, la que se plantea cosas y tiene espíritu crítico, la que quiere aprender, viajar, experimentar. La gente a la que no le gusta engañarse, a la que no le gusta engañar, la que prefiere los buenos motivos a las excusas, la que quiere hacer cosas con su vida, la que no tiene miedo de las consecuencias, o no demasiado.

Lo bueno de este tipo de gente es que están en todos los lados, igual que los anteriores, en una escuela universitaria te puedes encontrar a una persona que acabe la primera de su promoción y que no sabe hacer la o con un canuto si no era de eso de lo que se examinaba, y lo único que quiere hacer en su vida es trabajar y, si puede ser, casarse y tener hijos, cómo no.También se puede uno encontrar con gente que piensa y a la que le gusta aprender y que no esté en la universidad, y que ni siquiera tenga el graduado escolar con 19 años, da igual.

Lo malo es que están entre todo tipo de gente, en todo tipo de ambientes, en hombres y en mujeres hay de los dos tipos, y nunca sabes dónde te puedes encontrar a alguien de los malos... hasta que te lo encuentras.

Martes, 16 de Enero de 2007 15:53 Autor: Estrella Fugaz. #. Tema: reflexiones Hay 14 comentarios.

19/01/2007

uff, los exámenes

Clavado en un bar, Maná 

Llevo unos días un tanto raros, en teoría estudiando, y como eso hace que se me recaliente la cabeza, y creo que se transmite el calor al resto del cuerpo, no hago más que tener pensamientos impuros, es horrible, en la biblioteca y sin poder concentrarme. Iba a escribir una fantasía de las que me asaltan cuando intento concentrarme, pero ya me ha asaltado tantas veces y le he dado tantas vueltas que ya ni me da morbo ni nada, así que otra vez será, y probablemente sea dentro de poco, porque esto de estudiar no ha hecho más que empezar.

Lo siguiente raro es que aprovechando que paso unas cuantas horas delante del ordenador haciendo trabajos me puse un día a hablar con Fuck, el del sexo maravilloso, por el msn y me encantó. Estuvimos hablando de todo y de nada y luego nos pusimos  a hablar de parejas y relaciones, y me gustó, porque tuvo las narices de decirme lo que pasa con su novia y conmigo, y además el motivo me gustó, porque es exacto al que tengo yo en este mismo tipo de situaciones, A conoce a B, A quiere no tener pareja y salir y ligar, pero poco a poco va viendo más y más a B y al final no se le puede llamar a eso más que una relación. Una relación en la que estás bien, con una persona que te gusta, te cae bien, te pone y la quieres, ¿y la vas a dejar por C un rollo que apareció en tu vida justo al principio de esa relación con quien no quieres salir y quien no quiere salir contigo? Pues esta vez en vez de tocarme hacer de A me ha tocado C, cosas de la vida. Fue una conversación muy agradable.

Y lo peor de todo de esta temporada son mis sueños, pese a estar de exámenes no estoy excesivamente nerviosa ni estresada, de hecho estoy tan poco que me sorprendo a mí misma, pero las pesadillas que tengo cuando estoy mal las estoy teniendo ahora también, ayer me daba un ataque de histeria en el sueño de la siesta porque mis padres estaban todo el rato detrás de mí y criticándome en todo y me ponía a llorar y a hipar y no podía parar, intentaba calmarme y respirar despacio y no podía, y me desperté con el despertador pero con una angustia horrible y con el corazón a mil.

Eso sí, hoy casi he dormido 8 horas, por primera vez en por lo menos 15 días y me ha sentado de lujo, pero sigo teniendo sueño...

Viernes, 19 de Enero de 2007 13:04 Autor: Estrella Fugaz. #. Tema: reflexiones Hay 7 comentarios.

20/01/2007

políticamente incorrecta

Me haces tanto bien, Amistades Peligrosas 

Sé que muchas veces digo que a mí me puede gustar cualquier persona sin que su físico me influya mucho, que necesito que su físico me dé morbo pero no es necesario que tenga un físico concreto, por no ser necesario me da igual que sea hombre o mujer, también me podría gustar una mujer en cuerpo de hombre y un hombre en un cuerpo de mujer, a mí que lo que más morbo me da de una persona es su forma de pensar.

Pero tengo que reconocer que hay algo que me pone mucho, o lo contrario que no me pone nada, y es que a mí, a mí que me gusta salir con hombres y con mujeres, que me gustan l@s rubi@s y l@s moren@s, alt@s y baj@s, ... a mí que en principio me gusta todo, tengo un límite, si estoy con un tío quiero que tenga una polla grande.

Sé que no soy la única que piensa esto, se lo he oído decir a más gente, pero la mayoría lo que dicen es que soy muy bestia, que soy una insensible, que eso no es lo más importante... vale, estoy de acuerdo en esto último, no es lo más importante, de hecho he estado con chicos que no la tenían grande y me lo he pasado muy bien y si me pusiese a pensar en sus defectos probablemente no sería ése el primero que se me viene a la mente, igual ni se me pasaría por la cabeza, pero ¿por qué la gente me contesta que es mejor calidad que cantidad creyéndose con la razón? Si luego es la gente que dice que sólo le gustan los chicos, o sólo las chicas, es decir, sólo las personas que tienen pollas o sólo las que no la tienen, o sólo los que tienen un determinado físico, sólo los que sean guapos, sólo los que tengan buen cuerpo.

Pues a mí un buen cuerpo no me llena, ni una cara bonita, pero una polla grande... es otra cosa. No veo que tenga que ser más insensible yo por gustarme las pollas grandes que alguien que reconoce que en lo primero que se fija es en el físico de una persona, si acaso estamos iguales, pero estamos hablando de lo mismo. Si la mayoría de los heteros y muchos homosexuales creen que lo más normal del mundo es que sólo te gusten las personas de un género porque a mí me no me van a poder gustar que tengan una polla grande, pues creo que solamente es cuestión de tabúes, hay ciertas cosas que no se nombran, puedo decir que estoy con alguien muy guapa o guapo pero no puedo decir que tiene una polla enorme porque soy una bestia, estoy hablando de su físico en los dos casos pero da igual, lo mío es peor, así que vale, lo soy, soy una bestia, lo admito, pero me encantan y no me da vergüenza reconocerlo al igual que no me la da decir que me gustan las chicas.

Sábado, 20 de Enero de 2007 14:19 Autor: Estrella Fugaz. #. Tema: momentos intensos Hay 12 comentarios.

22/01/2007

tener o no tener... pareja

Cuando brille el sol, La Guardia 

Yo siempre he dicho que soy una persona muy feliz estando sola, es decir, sin pareja, no sola completamente sola, que tengo amigos. Eso sí, reconozco que cuando estás bien con alguien se está mejor que sola, pero repito, cuando se está bien, no entiendo las parejas de ni contigo ni sin ti, ni las que se pasan el día quejándose de su pareja, no lo entiendo, no se necesita una pareja al lado para vivir, ni para estar feliz, ¿por qué aguantar a alguien a quien no soportas?

Que sí, que las noches son largas y frías sin pareja, que dormir acompañado es mejor que sólo... en invierno porque en verano en Madrid el calor es horroroso, pero que no se necesita pareja para sobrevivir. Para mí las ventajas de tener pareja es el tener a alguien que te apoya, que duerme contigo, que te da cariño y también sexo, que te intenta entender, cuando esa persona te hace feliz, te aporta cosas..., es decir, que además de quererte como amigo te quiere follar.

Sé no es así para todo el mundo, intuyo que hay gente que lo basa en un intercambio yo te doy tú me das, yo follo contigo y te dejo que salgas con tus amiguetes a ver el fútbol y tú vienes conmigo de compras y me escuchas cuando critico a mis amigas, no sé si es así, sólo lo intuyo, por cosas como la del otro día, en la última quedada de nuestro grupito a lo Sex in the City, cuando una de mis amigas dijo que ella quería tener novio para poder hablar, que no quería follar, que de hecho follaba una de cada tres veces que su novio se lo requería, para que no se enfadase y aguantarle de mal humor. Y es que yo, que me encanta tener amigos con los que no follo, o sí, de vez en cuando, que no soportaría tener una pareja con la que no quisiese follar, yo, que no entiendo tantas y tantas cosas, todavía estoy flipando.

Lunes, 22 de Enero de 2007 00:14 Autor: Estrella Fugaz. #. Tema: reflexiones Hay 7 comentarios.

las dudas que me acosan

 

Nothing compares to you, Sinead O'Connor 

¿Por qué se acaba el amor? sin pistas, sin motivos, sin cambios bruscos, poco a poco, es algo que se desgasta y que me abandona.

¿Por qué el sexo es mi tentación, es lo que si me ata a alguien no me deja soltarme? Es mi pecado capital preferido.

¿Por qué me sigo acordando de Fuck casi todos los días? Si ya hace más de medio año que follamos, pero me acuerdo de su risa, de su mirada acompañando a su sonrisa provocadora, de sus gemidos... de todo, pero quiero volver a vivirlo.

¿Por qué me gusta la Chica de rojo? Hoy la volví a ver, tenía que haber ido a la biblioteca de siempre para encontrármela, pero me quedé en otra y fui luego a coger unos cds, y la vi de nuevo. Normalmente me mira, casi tantas veces como yo a ella, y el otro día se sentó enfrente de mí.

¿Por qué hay gente que me pone pero que  no me pone? Es decir, que me pone su olor, que quiero follar con esa gente, pero al mismo tiempo sé que no me pone, sé que no son el tipo de persona con quien me gusta follar, y aún así lo intento...

¿Por qué hay días que no me quiero levantar de la cama? o que quiero dormir y perder de vista el mundo.

¿Por qué hay dias en que estoy aparentemente mal y deprimida pero mis hormonas son una fiesta y me siento una persona hipersexual? ¿Por qué hay gente que lo nota, que me mira y lo ve y yo noto como eso les provoca y me sonríen por la calle?

Lunes, 22 de Enero de 2007 21:33 Autor: Estrella Fugaz. #. Tema: reflexiones Hay 13 comentarios.

24/01/2007

je voudrais que tu te rappelles

 

J't'emmene au vent, Louise Attaque 

Hay veces que tienes momentos maravillosos en la vida, de esos que te marcan y que sabes que no vas a olvidar, no sabes cómo has llegado hasta allí ni qué va a pasar en el futuro pero no importa demasiado, lo que importa es que estás allí, que estás viva y sientes, y sientes todo lo imaginable e inimaginable.

Esos son los momentos que me gusta atesorar para poderlos recordar en otros en los que no encuentro nada así en mi vida, en estos momentos que me suelen coincidir con unas temporadas malas de noviembre a enero ue ocurren todos los años, no sé cómo comportarme, o estoy deprimida y aunque sé cómo debería no me sale, y así estoy, sin conseguir nada demasiado interesante para mi vida, no soy capaz de emocionarme. No estoy mal, me gusta mi vida y probablemente no me cambiaría por nadie ahora mismo, pero no por lo que estoy viviendo, sino por lo que he vivido y por lo que sé que voy a vivir.

Igual que soy consciente de que estos meses son muy malos también lo soy de que en marzo mejoro muchísimo, no sé si es la primavera pero yo vuelvo a vivir, y empiezo a disfrutar en vez de estar anestesiada por el frío intentando sentir sin ser capaz de que mi calor atraviese el hielo que me cubre.

Allez viens, j't'emmène au vent,
je t'emmène au-dessus des gens,
et je voudrais que tu te rappelles,
notre amour est éternel
et pas artificiel
je voudrais que tu te ramènes devant,
que tu sois là de temps en temps
et je voudrais que tu te rappelles
notre amour est éternel
et pas artificiel
je voudrais que tu m'appelles plus souvent,
que tu prennes parfois les devants
et je voudrais que tu te rapelles
notre amour est éternel
et pas artificiel
je voudrais que tu sois celle que j'entends
allez viens je t'emmène au-dessus des gens
et je voudrais que tu te rappelles
notre amourette éternelle,
artificielle...

Miércoles, 24 de Enero de 2007 00:21 Autor: Estrella Fugaz. #. Tema: momentos intensos Hay 11 comentarios.

27/01/2007

esos pequeños placeres de la vida

 

Estoy por ti, Amistades Peligrosas. 

No entiendo cómo uno de los mejores placeres de la vida se puede convertir en un tabú como el que representa el sexo. Parece que, en el siglo 21, se ha avanzado bastante hacia su normalización, se puede hablar de él, aparece explícita o implícitamente en un montón de anuncios publicitarios, películas, series... pero sigue siendo un tabú y sigue habiendo alrededor de él un montón de prejuicios.

No entiendo que todavía, a estas alturas de la vida, haya gente que se avergüence de decir que le gusta, o de decir que tiene ganas. No entiendo que no se pueda hablar de él y que si lo haces la gente piense que no sabes hacer nada más, ni pensar en nada más, a ver, también sé hablar de política, o de filosofía, o de literatura, y eso no me resta capacidad para hablar o hacer otras cosas.

Entiendo todavía menos que siga habiendo mujeres que lo utilicen como moneda de cambio por lo que quieren obtener de sus parejas, yo te doy sexo= tu sigues a mi lado, tú no haces no sé qué=hoy no follas, no lo entiendo, se supone que es un placer para ambos, que es algo que se hace porque te apetece, no por obligación, y que si no te gusta hacerlo con alguien mejor que le tengas como amigo y búscate otra pareja con quien sí te guste follar, que amigos se pueden tener muchos y a nadie le parece mal.

Y respecto a follar, es cierto que el sexo con amor es mejor, pero eso no quiere decir que el sexo sin él sea malo, al igual que no lo es el amor sin sexo, son cosas geniales pero que son distintas y no se necesitan la una a la otra.

No entiendo que haya gente que siga confundiendo el follar con el respeto, que piense que respetar a alguien significa no follar con él. Yo me considero bastante respetuosa con la gente, pero  hay un montón por ahí a quien no me importaría follarme, y si lo hiciese no les perdería el respeto, puede incluso que lo aumentase bastante.  

No entiendo que todavía haya gente a quien le de vergüenza reconocer que le gustan ciertas prácticas que se salen de lo normal, entendiendo como normal el coito, y el sexo oral, o anal, o otro tipo de juegos, sean cosas prohibidas y unas guarradas. A cada uno le pueden gustar unas cosas y eso no quiere decir que sean mejores o peores que el resto.

Y en último extremo podría entender que  a alguien no le gustase el sexo, o algunas de sus prácticas, por supuesto, pero lo que no entiendo es que a esa gente le parezca censurable que a mí sí me guste.

Sábado, 27 de Enero de 2007 12:08 Autor: Estrella Fugaz. #. Tema: momentos intensos Hay 12 comentarios.

29/01/2007

la felicidad de la resignación

 

Someday I'll be saturday night, Bon Jovi 

Hay mucha gente que es feliz siendo indiferente, viviendo la vida predeterminada, haciendo lo de todo el mundo, y pensando que intentar hacer algo distinto es complicarse la vida. Yo no soy capaz.

Una parte de mi familia es así, y lo que piensan de mí es que cómo me gusta complicarme la vida, que mira que soy rarita queriendo ir al extranjero con lo bien que se vive en España, que para qué no vivo en la casa de mis padres hasta que me case, si es lo más cómodo...

Y yo es que no puedo ser así, mi felicidad se basa en vivir cosas nuevas, en aprender, igual es por eso por lo que no me gustan las relaciones estables, porque no me veo capaz de tener nada estable en mi vida, porque todo tengo que cambiarlo, porque tengo que encontrar cosas nuevas que hacer cada poco.

A veces pienso que esas personas son felices sin más, que no necesitan plantearse nada, que no tienen dudas existenciales, que pocas veces pensarán que tomaron la decisión equivocada porque no se ven tomando decisiones, sino siguiendo lo que hay que hacer en esta vida, estudiar algo, encontrar trabajo, encontrar pareja, casarse, tener niños... hay veces que tengo tentaciones de tener envidia de esta gente, porque yo esto no lo sé hacer, yo sólo sé pensar, decidir, equivocarme, volver a pensar cómo cambiar mi vida, volver a decidir... y así siempre.

Otras pienso que igual que puede que no conozcan las dudas existenciales ni la infelicidad, tampoco conocen la felicidad de haber luchado a vida o muerte por algo y que salga bien, la felicidad de ir sola a un sitio y saber defenderte y arreglarte la vida, la felicidad de la independecia y de la soledad buscada, y esas veces me dan pena, pero no sé porqué sospecho que yo les doy todavía más pena a ellos.

Tienen miedo de cambiar su vida por si va a peor, pero cuando estás mal con algo ¿no tienes más posibilidades de que tu vida mejore cuando lo cambias? ¿Y lo feliz que eres cuando sale bien?

Lunes, 29 de Enero de 2007 13:58 Autor: Estrella Fugaz. #. Tema: reflexiones Hay 8 comentarios.

30/01/2007

un antiguo amigo

 

The boy is mine, Brandy and Monica

Me acuerdo de la primera carta erótica que recibí, yo tenía 15 años y me la mandaba un chico que me había gustado bastante pero que se había ido a vivir a otra ciudad, la historia más repetida de mi vida, y con el que me escribía cartas. Estaba bastante bien, me gustó mucho, pero ahí se quedó la cosa.
Durante bastante tiempo ese chico siguió siendo uno de mis mejores amigos, nos veíamos cada vez que pasaba por mi ciudad y nos llevábamos muy bien, aunque nunca salimos juntos, ni nos liamos, ni nada.
Cuando volvió a vivir allí empezamos a perder el contacto porque se puso a salir con una chica. Algo después yo me vine a vivir a Madrid y cada vez nos veíamos menos.
Hasta aquí todo hubiese sido más o menos normal de no haber pasado lo siguiente: hace como unos 3 años me escribió un mail donde me decía porqué habíamos perdido el contacto, me contaba que yo le había gustado y que cuando empezó a salircon su novia se sentía mal quedando conmigo porque yo le había gustado y  era como si le estuviese poniendo los cuernos a su novia.
Me escribía porque había hablado con una amiga suya, que la conoció porque era amiga de su novia, y cuando se lo contó ella le dijo que estaba tonto, que no deberíamos de haber dejado de ser amigos por eso, y me estaba escribiendo para pedirme perdón por haber dejado de llamarme. Yo le contesté diciendo que no pasaba nada, que a mí también me había gustado pero que ya hacía mucho de eso y que no se preocupase, que podíamos ser amigos aunque él tuviese novia, que eso no tenía que influirnos para nada.
Volvimos a quedar un tiempo después, pero fue todo muy raro, no sabíamos de qué hablar y estuvimos incómodos todo el tiempo, lo que no había conseguido una carta erótica lo consiguió una novia. Al cabo de un rato yo dije que me iba a casa porque tenía que estudiar y él se puso algo pesado intentando convencerme de que me tomase otra más, que salía su novia de trabajar y que nos tomábamos con ella la última, yo le dije que le acompañaba a recoger a su novia, pero que yo me iba a mi casa, y siguió insistiendo. al final lo que pasó es que yo me fui a mi casa y encima enfadada de que quisiese que me hiciese amiga de su novia a toda costa para así ahorrarse sus problemas de conciencia.
A partir de ahí nos distanciamos mucho más y creo que ya no volvimos a quedar, y hoy me he acordado de él, y de lo buenos amigos que fuimos y me ha dado pena, y me he puesto a escribirle un mail, a ver si sigue con la misma dirección, y a ver si no está enfadado por algo y me contesta. 
Martes, 30 de Enero de 2007 16:24 Autor: Estrella Fugaz. #. Tema: momentos intensos Hay 13 comentarios.


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